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General Electric, azotado por la crisis

General Electric (GE), alguna vez un símbolo confiable del éxito estadounidense, está en crisis en un momento en que el mercado de valores está en auge y la economía está cobrando impulso.

El precio de las acciones de GE cayó a un mínimo de dos años esta semana, luego de que una serie de cambios en su administración no lograron restaurar la confianza en el gigante industrial.

El fabricante de todo, desde motores de jet hasta plantas eléctricas, ha perdido una cuarta parte de su valor, aproximadamente 70,000 millones de dólares, en lo que va del año.

Las dificultades de GE se han acelerado últimamente, pero no son nada nuevo. GE no es solo la peor acción de Dow este año, es el mayor perdedor desde 2001, el año en que Jeff Immelt se convirtió en CEO. Bajo las críticas de los inversionistas enojados, Immelt renunció como presidente ejecutivo este verano.

“La compañía ha sido desacreditada”, escribió Scott Davis, CEO y analista principal de Melius Research, en un informe reciente. Agregó: “GE está en modo de crisis y necesita limpiar la casa lo más rápido posible”.

GE, que tiene cerca de 300,000 empleados, se ha esforzado por tomar medidas. La compañía anunció recientemente el retiro anticipado de Immelt como presidente, y la salida de varios líderes de alto rango, incluyendo la sorpresiva salida de Jeffrey Bornstein como director financiero.

El nuevo CEO, John Flannery, está recortando los costos. GE ha retrasado la construcción de su nueva sede en Boston, dejó en tierra su flota de aviones corporativos y eliminó los autos de la compañía para los altos ejecutivos. Pero Wall Street no está satisfecho, lo cual plantea la perspectiva de medidas más dramáticas como despidos.

JPMorgan dijo en un reciente informe que hay una creciente posibilidad de que GE tenga que reducir su codiciado dividendo. Eso no ha sucedido en GE desde la Gran Recesión.

GE respondió en un comunicado diciendo que el “dividendo sigue siendo una prioridad”.

Los fracasos de GE son incluso más llamativos considerando el éxito de sus pares. El mercado de valores estadounidense está encendido, y las acciones de rivales multinacionales como Honeywell y United Technologies están rondando sus máximos históricos.

Después de años de desempeño inconsistente, la economía global está disfrutando finalmente de un momento de crecimiento sincronizado. En su propia casa, la economía estadounidense está en medio de uno de los periodos más largos de crecimiento ininterrumpido de la historia.

Los analistas y accionistas atribuyen las dificultades de GE a su gerencia, que normalmente era una fuente de orgullo en la ilustre compañía. Durante los años ochenta y noventa, las prácticas de gestión de GE ganaron un seguimiento tipo culto bajo la gestión de Jack Welch, que lideró la empresa durante mucho tiempo.

“Jeff Immelt es el presidente ejecutivo a quien todo el mundo ama odiar. El equipo decayó en términos de ejecución”, dijo Barbara Noverini, analista de Morningstar.

Davis, el analista de Melius, lo dice de manera aun más contundente. Llamó la gestión de Immelt un “tren descarrilado” y dijo que la salida del ex presidente ejecutivo “llegó casi 10 años tarde”.

Immelt presidió durante el desmantelamiento de GE. Tiró por la borda la rama de medios de GE, NBC Universal, y vendió la mayor parte de GE Capital, su alguna vez formidable brazo financiero. El año pasado, GE incluso vendió su conocido negocio de electrodomésticos al Haier Group de China. Ahora, está tratando de deshacerse de su icónico negocio de bombillas eléctricas.

El objetivo era enfocar a GE en los negocios en los que podría ganar, y deshacerse de los que eran distracciones.

Pero los negocios restantes de GE, que incluyen aviación, transporte, salud y energía, no están marchando a toda su potencia. El flujo de efectivo libre de GE, una métrica clave de fortaleza financiera, se ha deteriorado durante seis años consecutivos.

Se espera que Flannery, el nuevo presidente ejecutivo de GE, detalle en las próximas semanas sus esfuerzos por detener la hemorragia mediante la reducción de costos.

Davis dijo que ha quedado “impresionado” por Flannery, y lo elogió como un “gerente muy respetado” que entiende las profundidades de los problemas de GE.

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