Abordan en la FILAH, 30 años de recuperación patrimonial en el Casco Histórico de Buenos Aires

Al igual que el Centro Histórico de la Ciudad de México, el corazón urbano de la ciudad de Buenos Aires, Argentina, no solo es una de las áreas de mayor antigüedad en la urbe sudamericana, sino también la que concentra la mayor cantidad de inmuebles patrimoniales, clave para entender la historia de su nación.

Durante la inauguración remota de la VI Jornada de Distintas Miradas sobre las Ciudades Históricas, organizada por la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos (CNMH) del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), como parte de las actividades de la XXXI Feria Internacional del Libro de Antropología e Historia (FILAH), se hizo una recapitulación de los últimos 30 años de gestión en el Casco Histórico de Buenos Aires.

La charla, enmarcada en la campaña “Contigo en la Distancia”, de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, contó con una introducción a cargo de la titular de la CNMH, Valeria Valero Pié, quien reconoció la importancia de tener a la República Argentina como país invitado de la FILAH, e iniciar la jornada con el tema relativo al patrimonio edificado de su capital.

Posteriormente, y con la moderación del especialista en patrimonio histórico de la CNMH, Pablo Trujillo, correspondió a la investigadora de la Gerencia del Casco Histórico de Buenos Aires, Andrea Cerletti, hacer una síntesis del trabajo desarrollado en las últimas tres décadas.

Como un primer punto, la arquitecta comentó que el núcleo de Buenos Aires abarca un terreno de 5 kilómetros cuadrados, dentro del cual se ubican una multiplicidad de espacios arquitectónicos, desde aquellos con herencia industrial como los del barrio de Monserrat, sitios icónicos para las concentraciones masivas como la Plaza de Mayo, o calles de un ambiente más tranquilo como el boulevar Caseros.

Esa misma diversidad, añadió, probó ser un problema al momento de iniciar la gestión integral de todo el centro histórico, ya que hasta antes de los años 90, los esfuerzos institucionales de protección patrimonial habían sido fragmentarios, además de que el tema patrimonial, en sí mismo, estaba ausente de la agenda pública.

No obstante, los trabajos de la Gerencia del Casco Histórico y del Gobierno de Buenos Aires, comenzaron con la intervención ―incluso, en un contexto de crisis económica como la que vivió Argentina en la década de 2000― de edificios como los Altos de Elorriaga, vivienda construida entre 1812 y 1820, una de las más antiguas de su tipo en el barrio de Monserrat y en toda la ciudad.

Otro caso fue el del Ex Padelai, un antiguo hospital y casa para jóvenes del barrio de San Telmo que, tras haber estado abandonado e invadido por décadas, fue recuperado en 2017, y ahora funge como centro cultural y administrativo, abierto al público.

La gerencia, detalló Andrea Cerletti, brinda también asesorías a los particulares que intervienen en los edificios históricos de su propiedad, a la vez que emplea otros métodos de concientización para grandes públicos, como la publicación de folletos y mapas; de libros dedicados a los barrios de San Telmo y Monserrat; manuales de intervención; planes de manejo e, incluso, reparto de tarjetas postales con fotografías alusivas a los monumentos y edificios históricos.

La arquitecta concluyó que la puesta en marcha de recorridos turísticos enfocados a rutas históricas y rutas de vino, o programas como el de Bares Notables, el cual realza tanto el valor tangible como intangible de estos sitios de reunión, demuestra “que el patrimonio puede ser un importante motor de la economía”, sin que ello esté peleado con la conservación y la puesta en valor del mismo.

amanecerweb

amanecerweb

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *