Acaba la tregua en Afganistán pese a los llamamientos a extenderla

La tregua de tres días anunciada por los talibanes y secundada por el Gobierno de Afganistán concluye esta noche, a pesar del llamamiento de las autoridades y de la población afgana a extender este poco frecuente periodo de paz tras casi dos décadas de guerra en el país asiático.

«No vamos a extender el alto el fuego y no vamos a anunciar uno permanente hasta que no hayamos completado nuestros objetivos en Afganistán», dijo el principal portavoz de la formación insurgente, Zabihullah Mujahid, a Efe.

Los talibanes culpan a las autoridades afganas y a las fuerzas de seguridad de bloquear el alto de las hostilidades al negarse a aceptar sus exigencias, con la proclamación de un gobierno islámico puro como una de las principales.

«No vamos a deponer las armas sin completar los objetivos por los que las tomamos en primer lugar, y sacrificado miles de vidas en los últimos 20 años», sentenció Mujahid.

La negativa de la formación insurgente llega a pesar de que las peticiones del Gobierno afgano de extender el alto el fuego, proclamado con motivo de la festividad de Eid ul Fitr, que marca el fin del mes sagrado de Ramadán.

«Para nosotros, es importante evitar el derramamiento de sangre a causa de la guerra y prevenir que los civiles sean heridos por los talibanes», dijo a Efe un funcionario afgano que pidió el anonimato.

Decenas de miles de afganos de a pie, activistas e intelectuales se han unido estos días a las peticiones del Gobierno por una tregua permanente contra una violencia que no ha hecho más que aumentar en las dos últimas semanas.

Como parte de su tradicional ofensiva de primavera, que en esta ocasión no ha sido proclamada abiertamente, los talibanes lanzaron una serie de ataques a gran escala en varias provincias antes de la tregua.

Más de 1.500 combatientes talibanes y un número indeterminado de miembros de las fuerzas de seguridad afganas han muerto, además de las bajas entre la castigada población civil.

La ofensiva llega en un momento crítico en el país, después del comienzo el pasado 1 de mayo de la retirada final de Afganistán de las tropas estadounidenses y de la OTAN.

Este proceso finalizará el próximo 11 de septiembre con motivo del 20º aniversario de los atentados en Estados Unidos que desencadenaron la ocupación de Afganistán.

La retirada de 2,500 efectivos estadounidenses y unos 7,000 militares de la OTAN se produce en el contexto de unas conversaciones de paz entre el Gobierno afgano y los talibanes que poco a poco se han estancado, sin haber logrado avances significativos hasta el momento a pesar de los esfuerzos internacionales.

«He disfrutado mucho de este Eid, he visitado muchos lugares en mi distrito natal, me he reunido con mis amigos y he podido divertirme estos días lejos del miedo a los combates», dijo a Efe Abdul Malik, un residente del inseguro distrito de Chahar-Dara, en la provincia norteña de Kunduz.

«Hemos visto a combatientes talibanes e intercambiado felicitaciones por Eid, incluso nos invitaron a beber té, algo que nunca habíamos experimentado en los últimos años», dijo.

Muhammad Bagir, un vendedor de frutas y verduras de 45 años de edad y residente en Kabul, también afirmó a Efe haber podido disfrutar de este poco frecuente periodo de paz en Afganistán.

«Al menos no he tenido que preocuparme de si alguien me iba a disparar o por la explosión de una bomba», dijo, antes de añadir que los talibanes «no perderían nada si extendiesen el alto el fuego».

En líneas generales, la tregua que finaliza esta medianoche ha sido respetado por ambas partes del conflicto.

Pero varios incidentes de seguridad han empañado el periodo de paz. Al menos 23 civiles han muerto y otros 35 han resultado heridos en cuatro provincias del país.

El pasado jueves, diez civiles murieron y otros 14 resultaron heridos como resultado de la explosión de cinco artefactos improvisados instalados antes del comienzo de la tregua.

El mayor derramamiento de sangre durante la tregua tuvo lugar ayer, en el distrito de Shakar-Darah de la provincia de Kabul.

La explosión dentro de una mezquita durante la hora del rezo colectivo acabó con la vida de al menos doce personas, entre ellas el imán del templo, y dejó a otras quince heridas. Este sábado, una persona murió y otras tres resultaron heridas en la explosión de una bomba lapa en el este de la capital.

El Gobierno afgano también ha dado cuenta de dos choques armados menores en las provincias sureñas de Ghazni y Uruzgan, aunque el portavoz del Ministerio del Interior, Tariq Arian, afirmó a Efe que las autoridades proveerán un balance de los incidentes cuando acabe la tregua.

El portavoz de la oficina política de los talibanes en Catar, Naeem Wardak, rechazó en declaraciones a Efe que los insurgentes violaran el alto el fuego en esas dos provincias.

«Las tropas de Kabul intentaron prestar apoyo logístico en forma de munición y equipamiento a los puestos bajo asedio y nuestros combatientes solo se lo impidieron», dijo.

amanecerweb

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