“Alguien nos vigila”… ¿y no pueden con el covid-19?

El día de hoy, he querido iniciar mi columna, reescribiendo este texto que viene dando la vuelta a través de WhatsApp, el cual no se me ha hecho tan descabellado, sobre todo cuando en México nos ha pasado de todo y, sobre todo cuando hasta nos hemos sentido “vigilados”. Pues el siguiente texto, nos puede mostrar que lo que pensamos, no está tan errado y debemos cuidar hasta ¡lo que comemos!, literalmente….

–Hola, ¿Pizza Hut?

–No, señor. Pizzería Google.

–Ah, discúlpeme… marqué mal…

–No señor, marcó bien. Google compró la cadena Pizza Hut.

–Ah, bueno… entonces anote mi pedido, por favor…

–¿Lo mismo de siempre?

–¿Y usted cómo sabe lo que pido yo?

–Según su calle y su número de departamento y las últimas 12 veces usted ordenó una napolitana grande con jamón.

–Sí, esa quiero…

–¿Me permite sugerirle una pizza sin sal, con ricota, brócoli y tomate seco?

–¡No! Detesto las verduras.

–Su colesterol no es bueno, señor.

–¿Y usted cómo sabe?

–Cruzamos datos con el IMSS y tenemos los resultados de sus últimos 7 análisis de sangre. Acá me sale que sus triglicéridos tienen un valor de 180 mg/DL y su LDL es de…

–¡Basta, basta! ¡Quiero la napolitana! ¡Yo tomo mi medicamento!

–Perdón, señor, pero según nuestra base de datos no la toma regularmente. La última caja de Lipitor de 30 comprimidos que usted compró en Farmacias Similares fue el pasado 2 de diciembre a las 3:26 p.m.

–¡Pero compré más en otra farmacia!

–Los datos de sus consumos con tarjeta de crédito no lo demuestran.

–¡Pagué en efectivo, tengo otra fuente de ingresos!

–Su última declaración de ingresos no lo demuestra. No queremos que tenga problemas con el SAT señor…

–¡Ya no quiero nada!

–Perdón, señor, sólo queremos ayudarlo.

–¿Ayudarme? ¡Estoy harto de Google, Facebook, Twitter, WhatsApp, Instagram! ¡Me voy a ir a una isla sin internet, cable ni telefonía celular!

–Comprendo, señor, pero aquí me sale que su pasaporte está vencido hace 5 meses…

“Cualquier similitud con la realidad, es mera coincidencia”, pero esto me da para comentar que sí existen formas de “control” para evitar que, durante el Semáforo Rojo por Covid-19 en varios Estados de la República, la gente salga por salir, siendo víctima o foco de infección.

Hoy por hoy, no se ve por ningún lado el “Semáforo Rojo” y nos hemos topado, en la capital del Estado de México -por ejemplo- con un fenómeno muy grave que tiene que ver con el transporte público, donde lo menos que se respeta son las medidas de sanidad y por su puesto tampoco la sana distancia. Los camiones van abarrotados y cuando un pasajero exige se respeten los espacios, los mismos operadores de los autobuses se ponen al tu por tu con el usuario y lo amenazan hasta bajarlo porque no acepta la aglomeración.

Esto es responsabilidad de los concesionaros que seguramente no han sufrido la muerte de un ser querido o cercano por Covid-19, por lo que les viene valiendo lo que sus irresponsables choferes hacen. Incluso, hasta estúpidos son, pues de subir a ese camión una persona contagiada ellos resultarían igual pero no entienden la gravedad de la enfermedad.

Lo peor de todo y como ya lo hemos repetido una y otra y otra vez, la necedad y la ignorancia es la que nos tiene hoy encerrados, en semáforo rojo, a punto de morir de hambre porque no hay forma de salir a trabajar y recuperar recursos económicos para la manutención de nuestras familias. ¿Se vale?

¡Claro que no se vale!, pero las autoridades son las responsables de esto porque, lo más fácil, ha sido cerrar los restaurantes, por ejemplo, que abren sus puertas con todas las medidas sanitarias para no tener que cerrar y dejar sin empleo a la gente que tienen con ellos. Esos los cierran porque no les cuesta trabajo llegar a un restaurante a verificar, pero por qué no se paran en una esquina a ver que los camioneros no abarroten un autobús, ¿or que no lo hacen? ¡Porque el mexicano es baquetón por naturaleza!, les da flojera hacer su chamba y ello ha lavado a la muerte a miles de gentes.

Sí, mucho “bla, bla, bla” de ciertos alcaldes, pero nada que trabajan en bien de la población. Por ejemplo, la tristemente celebre Gabriela Gamboa, ¿por qué no cierta los restaurantes de Metepec? Pues porque “su hijita” y ella misma -dicen- son socias de ciertas concesiones de restaurantes y como son “las jefas” pues hacen lo que se les pega la gana, pero eso sí, ¡ya se preparan para la reelección!, ¡qué no sean cínicos!

Los políticos de ayer, de hoy y los de mañana siguen siendo “la misma gata, nada más que revolcada” y con una nueva cualidad ¡ser altamente ignorantes!, pero para lo que les conviene, para lo que no ¡hasta nos espían!

Ya es tiempo de que se ponga un alto a esta situación y, si nos tienen tan vigilados, como lo muestra el texto que arriba compartí, pues que sirva para controlar la salida innecesaria de tanta gente que, insisto, en semáforo rojo deambulan por las calles y, ¿para qué? Pues solo ellos saben porque ¡toda la ciudad está cerrada!

En fin, este se ha convertido en una “historia sin fin”, porque no sabemos hasta cuándo tendremos que seguir viendo morir a la gente que pasa frente a nosotros. No sabemos cuándo veremos que las autoridades en verdad trabajen por el bien de la población y no por cuestiones de poder o electoreras. Hasta que no se muera alguien de su familia por Covid-19 no van a sentir la verdadera fuerza de este maldito virus, y creo que no lo van a padecer pues, a diferencia del “populo”, los magnates políticos pagan del erario publico “nanotecnología” para evitar el contagio. Si no es por arte de magia el que muchos no se hayan contagiado, es dinero, queridos lectores, dinero que sale del bolsillo de los mexicanos para que los políticos y sus familias, estén en paz.

Eso, sin embargo, no lo podemos evitar, pero si podemos evitar contagiarnos siguiendo las medidas que la Organización Mundial de la Salud ha recomendado para evitar el contagio…

amanecerweb

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