Caso Paulette, un misterio convertido en serie de TV

* A diez años de su desaparición y muerte

Una investigación de: KARINA ROCHA/RAUL RUIZ//MARY GONZÁLEZ/MIGUEL ANGEL MARTINEZ

El 21 de marzo del 2010 se vivió un caso que dejó serias secuelas en la memoria de la sociedad mexiquense, luego de darse a conocer la “misteriosa” desaparición de una pequeña de cuatro años. Un caso plagado de impunidad, corrupción, encubrimiento, falsedad de declaraciones y uso excesivo de recursos humanos, que solo sirvió para “distraer” la atención de la gente que estaba al pendiente de la pequeña.

Muchos recordarán a Paulette Gebara Farah, una niña con deficiencia motriz y trastorno del lenguaje que, tras regresar de un paseo con su padre Mauricio y su hermanita Lizette, sin más, desapareció de “su propia cama”, supuestamente.

Tal como lo dieran a conocer en su momento unomásuno y Diario Amanecer de México, los hechos ocurrieron en un llamado garden house del Edificio 11 del Fraccionamiento Hacienda del Ciervo, del municipio de Huixquilucan, Estado de México, desde donde la pequeña Paulette Gebara Farah, fue noticia durante tanto tiempo que hoy pretenden hacer de su caso, una miniserie televisiva. ¿Será acaso que darán a conocer algo nuevo que revele la verdadera causa de su muerte o, en su defecto, pretenderán con ello justificar” los errores, los graves errores y las mentiras que del caso se dieron a conocer a la opinión pública?

Ese domingo, Paulette, Mauricio Gebara -el padre- y su hermanita Lizette salieron de paseo a Valle de Bravo y de regreso fueron recibidas las niñas, en el Lobby del edificio donde vivian, poor la madre de ambas.

Según narraron, ese fin de semana la madre de la niña, Lizette Farah había viajado a Los Cabos, en Baja California a festejar el cumpleaños de su amiga, destacando que esta mujer, según se supo semanas después, acostumbraba “la fiesta”, por lo que se presumía “abandono” de sus dos hijas en manos de las mucamas.

Y fue una de ellas, Ericka, la que se dio cuenta de la ausencia de la niña pues, al disponerse a preparar a las hermanitas para ir a la escuela, se percató de que Paulette no estaba, reportando el suceso a la madre, quien unas horas antes, la había acostado y “dado la bendición”.

Ahí empezó el drama, pues los hechos involucraron a familiares y amigos para dar con el paradero (sic) de la pequeña, como fue el caso de Arlette, tía de la menor y hermana de la madre, así como Amanda de la Rosa, mejor conocida cono “La China” quien, ese fin de semana regresaba con Lizette de Los Cabos, luegos de ir de fin de semana a festejar su cumpleaños.

Todos tuvieron que ver Arlette, fue la encargada de enviar mails, subir fotos de la niña a Twitter para pedir ayuda en la búsqueda de la pequeña. Y mientras pasaban las horas, la madre de la pequeña “ya estaba en los medios” dando entrevistas para dar información sobre la desaparición y esperar que “alguien” diera señales de la niña.

Alberto Bazbaz Sacal

Pero ¿Cómo pudo desaparecer la niña durante la madrugada del lunes 22 de marzo? Era un tanto increíble la historia. No podía ser un secuestro, ¿Cómo? Si la familia Gebara Farah vivía en un condominio de varios pisos y para que la niña fuera sustraida de su cama, fozosamente tenía que haber sido por algún miembro de la familia.

Tras la notificación de su la desaparición de la pequeña, la madre -dijo a los medios- busco «debajo de su cama», «en la alberca», «barrancas, por toda la casa, por todo el edificio, no tuvo éxito. Pero ¿Por qué no se veía acongojada, nerviosa? Estarán de acuerdo que tratándose de una niña “especial” se esperaría a que la madre, sobre todo la madre, estuviera deshecha por la desaparición de su hija pequeña, pero solo se mostraba nerviosa, de ahí a que las especulaciones no se hicieron esperar.

Si, repartieron volantes con la cara de Paulette, montaron espectaculares, anuncios en la televisión y en el transporte público y nada. Los días transcurrían y Paulette no aparecía y nadie pedía rescate por ella, todo un misterio.

Un punto que llamó la atención del caso, fue el cómo funcionarios públicos estatales se involucraron en el tema de la desaparición de Paulette. ¿Quién iba a pensar que un servidor público como Alfredo Castillo Cervantes, entonces subprocurador de Justicia de la entidad mexiquense, se haría cargo, personalmente, de este supuesto “secuestro” de la niña? Pero así fue, este sujeto era el encargado de “dirigir” las investigaciones, desplegó a un grupo de policías con la orden de “peinar” todo el edificio, las revisiones incluso se realizaron en departamentos aledaños, donde los vecinos colaboraron con ellos.

Otro grupo entró a la habitación de la pequeña Paulette con varios caninos adiestrados, ¡sí, caninos adiestrados!, que fueron los encargados de explorar el lugar, dándoles a oler las sábanas de la niña para que la rastrearan por todo el domicilio de los Gebara Farah, pero ¿no hubo éxito? Pues no, en ese momento el pretexto fue que el olfato de un canino muy pocas veces falla, y esa, supuestamente, fue una de esas.

Algunos investigadores buscaban huellas dactilares o pisadas en el departamento y corroboraron que no se habían violado las cerraduras y tampoco había ventanas rotas. Confiaron que al revisar los videos del circuito de seguridad tendrían pistas que los llevara a dar con el paradero de la niña, pero al consultar a los guardias, éstos les mencionaron que sólo usaban las cámaras para monitorear, por lo tanto, no tenían registros de las imágenes. Las cámaras ¡no guardaron nada que pudiera ayudar a la investigación!, curiosamente.

Policías entraban y salían del departamento en su intento por encontrar a la pequeña, mientras las autoridades, propios y extraños, se preguntaban ¿cómo podría salir de casa sin que nadie se diera cuenta?, sería posible que ¿alguien la sustrajera sin dejar rastro?

Lizette Farah

Pasadas 24 horas, se pidió a un “especialista” de la Unidad Antisecuestros de la Procuraduría del Estado de México; su trabajo era negociar con los plagiarios para que liberaran a sus víctimas sin hacerles daño alguno. José Luis, como se llamaba, contaba con una extensa lista de personas rescatadas con éxito, podríamos decir, que tenía una prestigiosa trayectoria en la corporación.

Pero pasaron tres días y José Luis, el negociador, tenía la certeza de que en la desaparición de Paulette había algo muy turbio, pues ya habían pasado varios días y nadie llamó para pedir el rescate de la pequeña. Con más dudas que al comienzo, el siguiente paso de las autoridades fue interrogar a todos los integrantes del domicilio de los Gebara Farah, con la intención de poder establecer una línea de investigación sólida que los llevara a esclarecer el caso.

Los interrogaron a todos, incluso, una entrevista televisiva se llevó a cabo en la recamara de las niñas. La tía, sentada en la cama de Paulette, y ¡nunca se percataron de la presencia del cuerpecito de la niña!

Cabe comentar que desde el anuncio de la desaparición de la pequeña, hasta encontrar su cadáver, los involucrados en el asunto, desde las nanas hasta las amistades de Lizette, la madre, provocaban desconfianza entre propios y extraños. El caso de la desaparición de la niña y el que nadie pidiera rescate por ella, si se tratase de un secuestro, empezó a causar malestar, al grado de señalar a la madre como la responsable directa de su desaparición.

Y es que con el paso de los días, se daban a conocer situaciones que ponían en entredicho la honorabilidad de la madre, por lo que ella, sin lugar a dudas, podría ser la responsable de esa desaparición.

El 31 de marzo del 2010, pese a la supuesta búsqueda de la pequeña, resultó que la niña nunca dejo su recamara. Fue encontrada muerta en un “pequeño espacio” de su cama, donde ¡todos habían buscado!, nunca se dieron cuenta de que la niña -supuestamente- siempre estuvo ahí. Incluso, la madre de la pequeña Paulette dio varias entrevistas en esa recámara, peritos de la procuraduría local entraron con perros policía para olfatear y no hallaron rastro.

Incluso, una amiga de Lizette Farah y su esposo durmieron en ese lugar mientras la niña estuvo desaparecida. Reporteros también entraron al sitio y las nanas recrearon cómo hicieron la cama en los días de incertidumbre ¿y no hallaron nada?

Al principio, se manejó la versión de que el cadáver de la pequeña estaba adentro de una bolsa plástica negra, pero finamente se supo que la niña estaba envuelta entre sábanas ensangrentadas en un espacio entre su cama y el pie de la misma.

Mauricio Gebara

«Asfixia mecánica por obstrucción de fosas nasales y compresión toraxicoabdominal», fue la conclusión del forense sobre el fallecimiento.

La autopsia reveló que Paulette dormía con una “tela ortopédica” sobre su boca, que se le colocaba cada noche para evitar que durmiera con la boca abierta, su cuerpo no fue manipulado después de su muerte,​ ingirió alimentos al menos cinco horas antes de su muerte, con respecto al aspecto exterior es que el cadáver presentaba dos segmentos de tela adhesiva rectangulares en posición vertical sobre ambas mejillas, además de señas de un golpe en el codo y rodilla izquierdos, las conclusiones también revelaron que en el cuerpo de la niña desaparecida el 22 de marzo y que fue encontrado el 31 de marzo por la noche, no había signos de violencia física o sexual. La misma necropsia estableció que su muerte se registró entre cinco y nueve días antes de que se fuera realizado el análisis, del cual se informó el mismo 31 de marzo.

Los investigadores tampoco encontraron rastros de drogas o sustancias tóxicas en el cuerpo que pudieran haber afectado su conciencia. La conclusión fue que Paulette “por sus propios medios” se movió en la cama y accidentalmente cayó de cabeza en un espacio al pie de su cama, donde murió asfixiada y donde permaneció durante nueve días sin ser notada por las muchas personas que revisaron la estancia. (sic)​

El 6 de abril del 2010, el cuerpo de Paulette fue sepultado en el Panteón Francés en la Ciudad de México, la procesión fúnebre fue encabezada por la madre de la niña; la familia Gebara no asistió. Pero el 3 de mayo del 2017, sus restos fueran exhumados e incinerados después de que las autoridades consideraran que sus restos ya no eran objeto de evidencia para la investigación del caso.

A Lizette Farah,pudieron haberle descubierto “diversos cambios de personalidad” así como el marcado desapego a su pequeña hija que nació con capacidades diferentes.

Luego de tanto revuelo en inconsistencias del caso, el 26 de mayo, Alberto Bazbaz renunció a su cargo como titular de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México diciendo que una procuraduría necesita confianza para actuar con eficacia y la dependencia a su cargo la había perdido por los cuestionamientos de su actuación en las pesquisas de la muerte de Paulette Gebara Farah. Le sustituyó en el cargo Alfredo Castillo Cervantes, quien poco después, entabló una relación “cercana” con una de las “mujeres” del caso Gebara Farah.

Hoy, tras diez años de la desaparición y muerte de Paulette Gebara Farah, Neflix estrenará en junio próximo una serie criminal basada en su caso, denominada “Historia de un crimen: La búsqueda”, un episodio de la vida real que estremeció a la sociedad mexicana. Solo se espera que la productora en cuestión dé a conocer todos los puntos e inconsistencias del caso.

La relación que sostuvieron -y sostienen- algunos servidores públicos del entonces Gobierno del Estado de México, encabezado por Enrique Peña Nieto, que terminaron en amasiatos y “bodas”, deslinando a la familia de la pequeña Paulette de su muerte, misma que hoy, ¡sigue siendo un gran misterio!

amanecerweb

amanecerweb

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *