Consulta contra expresidentes instaurará una ‘auténtica democracia’, afirma Delgado

La consulta popular del 1 de agosto para enjuiciar a los expresidentes mexicanos por corrupción y otros delitos «no es un proceso judicial sino político» y servirá para instaurar «una auténtica democracia» en México, sostuvo este jueves el presidente del oficialista Movimiento Regeneración Nacional (Morena), Mario Delgado.

«Se trata de dar respuesta al clamor histórico de terminar con la impunidad, y ¿qué mejor que juzgar a expresidentes que hicieron lo que hicieron en su tiempo, traicionaron la confianza del pueblo, saquearon las arcas nacionales y tuvieron violaciones masivas a los derechos humanos?», expresó Delgado este jueves en entrevista con Efe en la sede del partido.

Dentro de dos semanas los mexicanos están llamados a participar en la primera consulta popular de la historia del país, convocada por el presidente Andrés Manuel López Obrador para decidir si se debe investigar y enjuiciar a los expresidentes de lo que el actual mandatario llama el «periodo neoliberal».

Aunque la Suprema Corte borró sus nombres de la pregunta, el referendo va dirigido a Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), Ernesto Zedillo (1994-2000), Vicente Fox (2000-2006), Felipe Calderón (2006-2012) y Enrique Peña Nieto (2012-2018).

Muchos han puesto en duda que sea necesaria una consulta popular para sancionar delitos, a lo que Delgado respondió: «No se trata de un proceso jurídico, es un proceso político donde la gente puede salir y pedir justicia, es un ejercicio pleno en esta transición hacia una auténtica democracia».

Si bien López Obrador impulsó la consulta, ha asegurado que no participará en ella porque no quiere la «venganza» contra sus antecesores.

«Él es el jefe del Estado, puede tomar una postura al respecto. Lo que celebra es que haya este ejercicio (…) Nosotros sí estamos impulsando la participación ciudadana y que se vote a favor», justificó Delgado.

Para que el resultado sea vinculante, se requiere una participación del 40 % del censo, y en caso de que ganara el ‘no’, el morenista defendió que «el pueblo es soberano».

El pasado martes, el canciller Marcelo Ebrard confirmó sus intenciones de suceder a López Obrador como candidato presidencial de Morena en 2024, mientras que desde hace semanas la alcaldesa de Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, es vitoreada por militantes al son de «presidenta».

«Mi labor es ser absolutamente imparcial y garantizar que haya equilibrio parejo para todos y que la gente decida (al candidato)», respondió al respecto Delgado, cercano al canciller.

Delgado señaló que «todavía falta mucho» para las elecciones presidenciales y explicó que el partido decidirá a su candidato mediante una encuesta entre los que quieran participar a «finales de 2023 o en 2024».

Al líder morenista no le inquieta que haya funcionarios que se postulen con tanta anticipación, pues opina que «estarán sujetos a un escrutinio público mayor» y que «difícilmente algún aspirante pudiera siquiera hacerle un poco de sombra» al actual presidente.

En las elecciones intermedias del 6 de junio, Morena y sus aliados ganaron 12 de los 15 Gobiernos estatales en juego y retuvieron la mayoría absoluta de la Cámara de Diputados, si bien no alcanzaron la mayoría calificada para reformar la Constitución.

Delgado, quien fue diputado entre 2018 y 2020, dijo que todavía no han buscado apoyos de la oposición para las tres reformas que quiere el presidente: modificar la Guardia Nacional, el Instituto Electoral y blindar la reforma energética.

«Normalmente después de un ciclo electoral, las posiciones están muy encontradas pero una vez se establece la legislatura, su trabajo natural es llegar a consensos», dijo el político, quien recordó que en la anterior legislatura hubo pactos con la oposición para reformar la Ley Fundamental.

Aunque no quiso señalar al Partido Revolucionario Institucional (PRI) como socio prioritario, admitió que «hay evidentemente más distancia con los conservadores» del Partido Acción Nacional (PAN).

En los pasados comicios, la alianza opositora PAN-PRI-PRD arrebató a Morena la mayoría de alcaldías de Ciudad de México por «la campaña negra» de la derecha pero también por la «división interna» del partido, explicó el líder morenista.

Delgado, quien fue elegido presidente del partido en 2020 tras un tenso y largo proceso, respondió a los militantes que todavía lo abuchean en algunos actos: «Nuestra pluralidad no es una debilidad, es una fortaleza».

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