Desempleo en México, supera los 2.5 millones de habitantes

Por Karina A. Rocha Priego

Concluye el buen fin 2019, y éste, de alguna manera, se vio desangelado, pese a las presuntas buenas oportunidades y ofertas ofrecidas; parece que en esta ocasión, la recesión económica que padece el país, impidió que cientos de familias aprovecharan éste para adelantar sus compras navideñas.

Si bien es cierto que debemos esperar el reporte de resultados de compra durante este Buen Fin, también lo es que la situación no es en nada parecida a la del año pasado, lo que significa que la gente económicamente activa, que en el país equivale al 60.4 por ciento, o sea, 57.3 millones de personas, han preferido “guardar” recursos para lo que se espera para el 2020, si consideramos que hoy mucha gente se encuentra sin empleo.

Haciendo un  análisis generalizado, hemos de comentar que el temor hoy de la población es arrancar un  2020 con una crisis económica que les pueda impedir realizar sus actividades diarias de manera cotidiana, no sin antes adelantar que, quienes hoy gozan de empleo, haya hecho uso de sus recursos para fin de año.

Pero la situación no es tan simple, resulta que el INEGI ha dado a conocer que el desempleo en el país tuvo un incremento del 3.6 por ciento en lo que al tercer trimestre del año se refiere, siendo esta cifra mayor a la reportada en el segundo trimestre de este mismo año, las entidades con mayor desempleo Tabasco, Querétaro y la Ciudad de México.

En verdad es preocupante la situación económica por la que están pasando miles de mexicanos, un problema al que no se le ha dado la dimensión real, incluso, pese a las cifras dadas a conocer por el INEGI, resulta “increíble” que se hable de un porcentaje tan bajo de personas sin empleo, cuando se sabe que en lo que a la administración publica se refiere, el cierre permanente de miles de plazas dejó sin empleo a miles de trabajadores, y por ende miles de familias hoy se encuentran en precarias condiciones.

No solo fue el cierre de plazas sino la falta de empleos en otros sectores productivos, derivado ello de la falta de ventas y la inseguridad en las regiones donde se encuentran ubicados. Es una triste realidad que cientos de empleos se pierdan por el tema “inseguridad”, “violencia”. Que micros y pequeñas empresas, por ejemplo, se estén viendo aplastadas por el síndrome de la inseguridad, empresas que se han visto “obligadas” a pagar lo que llaman hoy “derecho de piso” a la delincuencia organizada, esta que rebasara a las propias autoridades de los tres niveles de gobierno.

Muchas de éstas, ante un problema ya inaguantable, es que cierran sus puertas dejando a su personal, por mínimo que sea, sin empleo, convirtiéndose ésta en una cadena interminable que puede traer consecuencias lamentables.

Ahora bien, dicen, en el tercer trimestre del año, la tasa de desocupación subió 3.6 por ciento, -porcentaje equivalente a 2.1 millones de personas– de la Población Económicamente Activa (PEA), de acuerdo con datos del INEGI.

Dicen, los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) dejó al descubierto que la tasa de desocupación de julio-septiembre resultó mayor al 3.3 por ciento del mismo trimestre de 2018, es decir, 213 mil 360 personas más. Sin embargo, se comenta que la situación real es que, las autoridades responsables reportan un crecimiento en la tasa de empleo de casi 60 mil en el tercer trimestre del año, pero se perdieron algo así de 200 mil, lo cual nos habla de una cruda realidad.

Peor aún. Resulta que la Tasa de Desocupación actualmente, equivale al 3.5 por ciento de la Población Económicamente Activa a nivel nacional que equivale a 57 millones, 349 mil 577 habitantes, siendo el 3.5 por ciento –cifras oficiales- a 2 millones, siete mil doscientos treinta y cinco personas sin empleo y la cifra puede ir en aumento.

Hoy, debemos reconocer que la población que aún no pierde sus ingresos, está luchando por cumplir con todos sus compromisos, como ciudadanos de este país; el pago de sus impuestos se vuelve una prioridad, como agua, predial, tenencia vehicular, y los que corresponden a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, sin embargo, todo aquel que no cuenta con un empleo, ni siquiera con  una pensión, tiene que buscar la forma de conseguir recursos para cumplir. Quiera que no, los mexicanos cumplen con sus obligaciones, los que no, saben que están expuestos a perderlo todo.

Hoy por hoy, esas más de 2 millones de personas sin empleo, seguramente son padres de familia que no quieren perder el único patrimonio que tienen para sus hijos. No quieren que sus hijos padezcan hambre y frio, y mucho menos quieren que pierdan sus estudios, lo que les obliga a ocuparse ¡en lo que sea! Igual improvisan ser taxistas, que pepenadores, que lava coches o lo que caiga con tal de tener  para llevarse un pan a la boca.

Ahora bien, según resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, en el tercer trimestre de 2019, todas las modalidades de empleo informal sumaron 31.2 millones de personas, para un aumento de 1.8% respecto al mismo lapso de 2018 y representó 56.5% de la población ocupada (Tasa de Informalidad Laboral.

De manera detallada, 15.2 millones conformaron específicamente la ocupación en el sector informal, cifra que significó un alza de 2.8% a tasa anual y constituyó 27.6% de la población ocupada (Tasa de Ocupación en el Sector Informal); 7.5 millones corresponden al ámbito de las empresas, gobierno e instituciones; 6.1 millones al agropecuario y otros 2.3 millones al servicio doméstico remunerado.

En todos los sectores hay informalidad, ésta suma 56.5 por ciento de la población ocupada, es decir, 31.2 millones de personas. Esto podría significar que, pese a que muchos cuentan con un trabajo formal, por lo menos de medio tiempo, buscan uno o dos empleos informales más para “completar” el gasto familiar, sin embargo, parece que hasta ese trabajo “informal” se está convirtiendo en un “riesgo” luego de las reformas fiscales que están “dispuestas” a marcar a todos y cada uno de los mexicanos con un ingreso, del tamaño que éste sea, y así, la informalidad como tal, los vendedores ambulantes, tianguistas y de otros tipo, son 15.2 millones.

La situación, insisto, no está fácil. Lo lamentable es que, los más, todavía piensan en “hacer algo bueno por sus familias”, los menos, se están uniendo a células delictivas que traen azolados a los mexicanos. La violencia se ha desatado, la crueldad ha llegado a niveles inimaginables, cada vez hay más crímenes sin resolver y crímenes que no tendrían razón de ser. Si no se controla esta situación a tiempo, México se convertirá en un “campo de batalla”, y si ya de por sí nos consideran “un país en guerra”, el hambre y la necesidad entre los mexicanos, puede traer consecuencias más que lamentables.

amanecerweb

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