El Cosmovitral, jardín botánico e insignia cultural

El Jardín Botánico Cosmovitral es el atractivo cultural y natural mas importante de Toluca, este espacio que por más de 30 años fue uno de los mercados de mayor reconocimiento en el país se transformó en el vitral más grande del mundo, afirmó Gerardo Novo, cronista de la capital mexiquense.

Detalló que en 1908 inició su construcción como un proyecto que se inauguraría el 16 de septiembre de 1910, como parte de las celebraciones del Centenario de la Independencia, sin embargo, con la llegada de la Revolución Mexicana los trabajos se extendieron hasta 1933 cuando abrió sus puertas por vez primera a toda la población.

“Después del retraso de 23 años, se dio la apertura como el mercado 16 de Septiembre y así duró por más de 40 años, en torno a él se llevaba a cabo los viernes el enorme y uno de los más importantes tianguis de México”.

Al crearse el mercado “Benito Juárez” los vendedores se mudaron y el edificio quedó desocupado, por lo que las autoridades iniciaron las disertaciones para definir qué pasaría con este espacio y darle un nuevo uso.

“Hubo muchas ideas como demolerlo porque además es de hierro, pero predominó la idea de convertirlo en un sitio donde se uniera con la obra plástica y se complementara con un jardín botánico con especies de todos los continentes”.

Acertadamente, dijo, lo adecuaron para convertirlo en el Jardín Botánico Cosmovitral, reestructuración que concluyó en julio de 1980, “poco tiempo después se hizo el vidrio plafón, hay que resaltar que todo esto fue una excelente idea”.

Para lograr esta iniciativa que pondría a la ciudad en el mapa internacional, convocaron al artista originario de Tenancingo, Leopoldo Flores, para diseñar lo que hoy se observa en el edificio, creación que se sumó a muchas otras que se encuentran en diferentes muros y espacios públicos de la capital mexiquense.

De igual forma, requirieron de la participación del artesano vitralista Bernabé Fernández, metepequense pionero y divulgador de la técnica en la entidad, quién se encargó de materializar la idea del pintor.

“Hay que reconocer que hay un gran trabajo por parte de los que se encargaron de los cortes, de los cristales que hubo que importar de varios países, se encargaron también de las cañuelas, realizaron trabajos verdaderamente interesantes con una gran maestría que hoy todavía podemos apreciar”.

Reconoció que se trató de un conjunto de aciertos realizados durante los gobiernos estatal y municipal, que en ese entonces estaban encabezados por el gobernador Jorge Jiménez Cantú y la alcaldesa Yolanda Sentiés de Ballesteros.

En ese ese entonces se reunió en un solo lugar la creatividad del artista, el detalle de la mano artesanal e incluso el diseño de la jardinería a cargo de prestigiados especialistas, encabezados por el japonés Nobuyaki Atzuma Matsuo.

El experto comentó que en los vitrales se retratan grandes dualidades como el bien y el mal, la creación y la destrucción, la paz y la guerra, e incluso a un hombre que asciende por sus valores espirituales hasta que cae víctima de sus propias pasiones.

“Se maneja el tema de las grandes controversias y antagonismo y además, podemos ver el colorido de un amanecer y el de un anochecer, las aves de bellos plumajes de colores y también las nocturnas, en fin es interesantísima los temas que puedes encontrar”.

El equipo de trabajo del maestro Bernabé tardó casi 3 años para hacer la parte vertical, las 37 ventanas y los vitrales internos conocidos como el Hombre de Fuego y la Andrómeda, dada la extensión que oficialmente es de casi 3 mil metros cuadrados, terreno en el que se llevó a cabo esta estructura de Art Nouveau.

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