El día que murió la música, una tragedia que enlutó al rocanrol

El 3 de febrero de 1959, murieron tres rocanroleros que pasaron a formar parte de las leyendas del género: Ritchie Valens, Buddy Holly y J.P. “The big bopper” Richardson, se subieron a un avión, con una torrencial lluvia, que salió Clear Lake, Iowa para dirigirse a Moorhead, Minnesota, para otro concierto.

En aquella época no era usual que las estrellas de la música tuvieran aviones privados. En una singular acción, Valens, Holly y Richardson, se jugaron, con otros dos músicos, en un “volado”, para ver quien se subía al avión para llegar más rápido al concierto.

La suerte quiso que los tres elegidos murieran cuando el avión se estrelló, poco después de despegar, truncando la carrera de los músicos. Richard Steven Valenzuela, de 17 años, de ascendencia mexicana, dejó para la posteridad temas como Donna y La Bamba. A pesar de que su carrera fue efímera, solo ocho meses, ingresó al Salón de la Fama del Rocanrol en 2001.

La vida de Ritchie Vales fue llevada al cine en 1987. Con La Bamba, en la que el actor Lou Diamond, encarna al músico, se reconoce su labor como pionero del género.

La muerte de Buddy Holly, de 22 años, ya famoso en esa época, fue un duro golpe para la incipiente industria del rock. La leyenda cuenta que antes de abordar el avión Holly bromeó con Waylon Jennings, quien perdió su lugar. “Espero que tu autobús se estropee”, le dijo en músico.

Ante la broma, Jennings le contestó la frase que después se convirtió en trágica predicción: “Entonces espero que tu avión se estrelle”. Con los tres cantantes iba el piloto Roger Petersen, un joven de 21 años.

Buddy Holly ingresó al Salón de la Fama del Rock en 1986. En su carrera de cinco años, dejó sólo tres álbumes publicados, The “Chirping” Crickets (1957), Buddy Holly (1958) y That’ll Be the Day (1958). Pero con eso bastó para convertirse en una influencia para grupos y músicos de la talla de The Beatles, The Hollies, The Beach Boys, The Rolling Stones, Don McLean, Bob Dylan, entre otros.

Incluso, Don McLean, compuso la pieza American pie, hoy un clásico del pop, en honor al músico nacido en 1936. Refiere que “para mí la muerte de Buddy Holly fue una tragedia personal. Siendo niño, con 15 años, no sentía que la gente le importara tanto. Lo mencionaba y me decían: ¿Y qué?”.

“The Big Bopper”, como se hacía llamar J.P. Richardson, también ganó su boleto aquel fatídico día. El día del accidente tenía 28 años y había colocado el éxito Chantilly Lace, en el número uno de las listas de popularidad. La esposa del cantante estaba embarazada cuando se estrelló el avión. Su hijo Jay nacería 84 días después de la muerte de su padre.

El accidente donde murieron los tres músicos conmocionó a la naciente industria de la música rock. El día que la música murió, quedó registrado como la primera gran tragedia de muchas que seguirían al rocanrol en toda su historia.

amanecerweb

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