El museo como un espacio de uso, no sólo contemplativo

Willy Kautz, director del Proyecto Siqueiros: Sala de Arte Público – La Tallera, ha colocado como una de sus prioridades el lograr una mayor integración entre el espacio artístico de la capital y la escuela de Cuernavaca, tomando siempre en cuenta la visión que Siqueiros tenía con relación a las prácticas ciudadanas integrales, colectivas, colaborativas y sobre el empleo de las salas museográficas como lugares de uso y no sólo contemplativos o reflexivos.

Durante abril, Kautz cumplirá un año de haber sido nombrado director tanto de la Sala de Arte Público en la Ciudad de México, como de La Tallera, en la capital morelense. Y es justo ahora, dijo en entrevista, cuando puede empezar a notarse con mayor claridad el rumbo que ambos sitios -que forman parte del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (1 NBAL) – seguirán, pues hasta hace poco buena parte de su labor consistió en dar continuidad a las propuestas heredadas.

De entrada, para encauzar y reforzar la integración de la Sala y La Tallera, Kautz plantea realizar, una vez al año, una misma exposición conjunta en ambos centros. Este 2020, el artista español Daniel G. Andújar es quien ha sido invitado para configurar la primera muestra integral. Es importante insistir, expresó el director del Proyecto Siqueiros, que en los dos espacios dominará la visión del muralista mexicano que concibe a los museos como espacios de uso. Y agregó:

«El 21 de marzo inauguraremos en La latiera una versión distinta del mural de Lucía Vidales que se exhibe en este momento en la Sala como parte de la exposición ‘Murales para un cubo blanco’. Esto hace patente la mucha resonancia y los cruces que hay entre los proyectos, pero también en las investigaciones que se realizan en ambos lugares. Debo decir, además, que estamos rescatando la vocación de escuela, taller y museo que tiene La tallera».

En este sentido, dijo que se tiene un programa muy fuerte de acciones colaborativas que ya se convirtió en un programa de diplomado y apunta a convertirse en una maestría, también durante este año. «Antes teníamos la Escuela Crítica de Arte La Tallera. Ahora tenemos la Escuela de Acciones Colaborativas, que ya se consolidó como un proyecto interinstitucional con el apoyo del Centro Morelense de las Artes y la Universidad Autónoma del Estado de Morelos».

Finalmente, el también artista plástico comentó: «Era muy importante entender esta orientación del programa y dirigirla hacia la participación de las personas en el arte contemporáneo, siguiendo las guías siqueirianas sobre la configuración de lo público y del arte como una necesidad, con la idea de motivar la participación de nuevos espectadores e involucrar a la ciudadanía. Porque, al final, el arte puede ser una forma de encauzar la participación ciudadana en la configuración de lo público».

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