Estados Unidos, dispuesto a intervenir en México para resolver caso LeBarón

Por Karina A. Rocha Priego

El activismo contra lo que se presume “está mal en el país” y la “exhibición ante la opinión pública” de servidores públicos corruptos a través de los medios de comunicación, además de la desbordada violencia entre cárteles de la droga mexicanos, ha convertido a México en uno de los países más peligrosos para los periodistas y comunicadores después de Afganistán. Al menos durante la administración peñista y según la organización no gubernamental Press Emblem Campaign, la organización Article 19 registró 2,502 agresiones contra periodistas, de las cuales, 48 por ciento venían de agentes del Estado.

La masacre de los LeBarón ha sido una clara muestra de que los factores arriba mencionados, siguen rebasando a aquellos que hoy hacen creer que esa masacre pudo haber sido un “ajuste de cuentas”, cuando no se habla nada bueno de aquellos que se asentaron en aquella región de Chihuahua desde hace décadas y que, presuntamente, se convirtieron en una comunidad de alto riesgo. De igual forma se dice que “los confundieron” con un grupo delictivo y los emboscaron, la realidad es que es inaceptable, inconcebible que “alguien” haya “confundido” a 14 infantes, asesinando a bebés y niños que no tenían por qué haber muerto de esa forma.

Dicen, los LeBarón habían denunciado a las autoridades la presencia del crimen organizado en la zona y la presión que estaban ejerciendo sobre la familia de religión mormona, que se dedicaba al cultivo de la nuez y el pistache, entre otros.

Hoy, se están dejando llevar por tres posibles líneas de investigación: una confusión, una llanta pinchada, un castigo por denunciar a la delincuencia. Primeras hipótesis que han surgido en México a solo horas de revelada la masacre en la que perdieron la vida nueve ciudadanos norteamericanos, y tengo que insistir, seis de ellos menores de edad.

Como haya sido, Julián LeBarón, integrante de la familia de mormones que fue atacada por miembros del crimen organizado, presuntamente de uno de los carteles del narcotráfico que operan en el norte de México, destaca que “ningún tipo de venganza explica matar a tres familias con mujeres y niños, ninguno de nosotros entendemos por qué”.

Éste, acusa que tanto él como su familia creen que quienes abrieron fuego sabían “con precisión” que estaban disparando contra mujeres y niños y quiénes eran: “No hubo confusión de a quiénes les estaban disparando, hay mucha confusión de por qué lo hicieron”.

Y viene lo peor. En Estados Unidos también hubo mensajes de condena. Tanto senadores republicanos por Utah, como integrantes del gabinete de Donald Trump mostraron su disposición a colaborar con México.

El Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) del gobierno de los Estados Unidos ofreció su apoyo en las investigaciones del gobierno mexicano sobre el ataque en contra de la familia LeBarón en el que murieron nueve de sus miembros. Previamente el Presidente Trump sostuvo que su gobierno estaba “listo” para intervenir en las investigaciones del caso.

Sin embargo, se dice que México rechazó la ayuda de EU para combatir a los cárteles de la droga, por lo que The Wall Street Journal sugirió una “intervención” norteamericana a través de una operación militar en México, para combatir a estos grupos criminales.

¿Puede usted entender este mensaje y la magnitud del mismo de llevarse a cabo? Peor aún se ha dicho que “la DEA debería poder descubrir las identidades y ubicaciones de quienes ordenaron o llevaron a cabo los asesinatos del lunes pasado, y garantizar su caída”, calificando ello como una señal de que la justicia estadounidense tiene un largo alcance.

Con ésta, suman 15 masacres en al menos 11 meses en este país. Muchos inocentes han muerto. Los medios de comunicación “atados” por no “tener permitido” hablar de lo que viene sucediendo, evitando con ello que la opinión pública se entere y luche por que la inseguridad en el país sea abatida para evitar se sigan suscitando estas muertes.

Narcotráfico o no,  no es posible seguir viviendo con la incertidumbre de que estos ataques se repitan y que se pretenda que “no ha pasado nada”. Hoy, fueron tres familias compuestas por mujeres y niños las masacradas.

Ayer, periodistas de otras regiones, asesinados por cumplir con su trabajo, mañana, alcaldes de diferentes municipalidades, amenazados de muerte y asesinados, la pregunta es ¿qué más tiene que pasar en este país? No hay más que cerrar filas entre autoridades y ciudadanos para sin distinción alguna de raza, color, origen nacional o social, posición económica, nacimiento, política, partidista o cualquier otra condición se pueda combatir la violencia, la inseguridad y la violación a los derechos humanos, para alcanzar esa paz social que tanto se presume. ¿Cree usted que algún día ello se pueda lograr?……

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