Estrasburgo sentencia que Rusia es responsable del asesinato de Litvinenko

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos falló que el envenenamiento mortal en 2006 de Aleksander Litvinenko con polonio 210, en el Reino Unido, «es imputable a Rusia», tras la negativa a enviar los documentos de la investigación y al «no refutar la posible implicación del Estado».

La sentencia concluye así que Rusia violó el derecho a la vida (artículo 2 del Convenio Europeo de Derechos Humanos) de Litvinenko, tanto en el aspecto material como procesal, ya que las autoridades rusas «no realizaron una investigación interna efectiva».

Según el fallo, Rusia tendrá que indemnizar con 100.000 euros por daños morales y 22.500 por gastos y honorarios a la demandante, la viuda de Litvinenko, Maria Anna Carter (Marina Litvinenko), ruso-británica nacida en 1962 y residente en Londres.

La sentencia de la Sala Tercera de la Corte europea contó con el voto contrario del juez ruso, Dimitri Dedov.

El Tribunal de Estrasburgo apoya la investigación británica, que concluyó que los rusos Andrei Lugovoi y Dimitri Kovtun se reunieron en tres ocasiones en 2006 con Litvinenko y en todas ellas se hallaron restos de polonio 210.

La primera fue la cena en un restaurante, tras la cual el ex espía del KGB ya tuvo vómitos. La segunda fue en encuentro entre Litvinenko y Lugovoi, y en la tercera quedaron los tres para tomar un té en el bar del hotel donde se hospedaban.

Litvinenko, que había obtenido en 2001 asilo en Reino Unido,  falleció el 23 de noviembre de 2006, por un envenenamiento por radiación «causado por concentraciones muy elevadas de polonio 210 que había entrado en su cuerpo a través de un compuesto soluble», según recoge la sentencia de Estrasburgo a partir de la investigación británica.

Lugovoi y Kovtun fueron acusados de asesinato en Reino Unido y se solicitó su extradición. El primero fue elegido diputado en la Duma rusa en 2007 y contó con inmunidad parlamentaria. La entrega del segundo fue rechazada por Moscú.

El fiscal general de Rusia abrió una investigación penal «de la que apenas se tiene información», según el fallo del Tribunal de Estrasburgo, que recuerda que el Gobierno ruso «se ha abstenido de aportar la información reclamada».

La investigación británica «reveló las motivaciones que podrían haber llevado al Estado ruso a desear la muerte de Litvinenko y la existencia de vínculos entre Lugovoi y Kovtun y las autoridades rusas».

Además, establece que ambos «actuaron bajo las órdenes» de los servicios de inteligencia rusos (FSB).

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