Exposición Los olmecas y las culturas del Golfo se despidió de París

Durante los doce siglos de su existencia, los olmecas se distinguieron por crear instituciones que detentaban el poder y con ello, el simbolismo que relataba el origen de los seres, las cosas y la naturaleza, así lo pudieron constatar y admirar más de 124 mil 500 personas en la exposición que el Museo del Quai Branly-Jacques Chirac, en París, Francia, dedicó a esta cultura.

Organizada por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la muestra reunió alrededor de 300 piezas excepcionales, provenientes de acervos de la institución, y representó una ocasión inédita para el público que reside y visita la capital francesa para conocer esta civilización que se desarrolló a lo largo de mil 200 años, entre 1600 y 400 a.C., la cual ha trascendido más allá de su tiempo y de su espacio.

La directora de Exposiciones del INAH, Alejandra Barajas Moreno, señaló que la contingencia sanitaria mundial derivada de la COVID-19 permitió extender casi un año la estancia de esta muestra, concluyendo a principios de este octubre. Hace unos días llegó a nuestro país el último embarque de piezas procedente de Europa, y actualmente especialistas de la Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones se encuentran en el proceso de reintegrar las distintas colecciones a sus museos de origen en donde, en caso de requerirse, serán realizados trabajos de conservación preventiva.

Recordó que en los últimos años, los olmecas han sido una civilización atractiva para las exhibiciones arqueológicas del país, como fue el caso de Golfo. Mosaico ancestral, en el Museo Nacional de Antropología, en el primer semestre de 2019, y de la cual derivó la exposición en París.

Ante el interés que han mostrado distintas instituciones culturales de Europa y América del Norte, el guion curatorial y museográfico será revisado por expertos en la materia y se propondrá una nueva versión de la misma, a fin de que una muestra temporal siga su periplo.

La exposición internacional presentada en el Museo del Quai Branly se centró en la llamada zona nuclear olmeca, localizada al sureste de Veracruz y noroeste de Tabasco, donde se emplazan sitios arqueológicos de El Manatí, San Lorenzo, La Venta y Tres Zapotes. Cabe recordar que otras áreas olmecas se ubican en localidades de los estados de Guerrero, Morelos, Oaxaca y Chiapas.

Esta civilización alcanzó una complejidad desconocida al establecer cánones culturales que fueron adoptados por sus contemporáneos y que persistieron en culturas posteriores, además de estructuras de intercambio de bienes e ideas a lo largo del territorio del México antiguo.

Ejemplo de lo anterior fue el abastecimiento de piedras foráneas, como la obsidiana, jadeíta y serpentina, obtenidas de pueblos del Altiplano Central y de los ubicados actualmente en Guatemala y Honduras.

Como pudieron observar los visitantes del recinto parisino, los olmecas se destacaron por el trabajo escultórico en enormes rocas, en las que tallaron rostros de personajes de alto rango o sacerdotes, y altares-trono, de los que emerge un personaje sedente. Asimismo, estos vestigios materiales dan cuenta de una diferenciación social de la población, constituida por arquitectos, comerciantes, agricultores, pescadores, entre otros.

La exposición se dividió en los apartados: La cultura olmeca y los logros de los sitios de San Lorenzo y La Venta; Las primeras formas de escritura y el uso del calendario de cuenta larga mesoamericano; Mujeres y hombres del Golfo. De la civilización olmeca a las culturas huastecas, 2,500 años de arte estatuario; Ofrendas e Influencias culturales en otras regiones de Mesoamérica. A su vez, una sección estuvo dedicada al sitio huasteco de Tamtoc.

En cada apartado se pudieron admirar obras maestras como la “Cabeza Colosal No. 4”, la cual pesa 4.5 toneladas y procede del sitio San Lorenzo-Tenochtitlan; “El Señor de las limas”, la “Ofrenda 4” de La Venta, “La mujer escarificada” de Tamtoc y el Monumento 1, mejor conocido como “El luchador”, facilitadas por museos como el Nacional de Antropología, el de Antropología de Xalapa, y el Regional de Antropología “Carlos Pellicer Cámara”, de Tabasco.

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