‘Fariseos’, obra que retrata la lucha del poder y vacíos de la sociedad en México

La obra Fariseos ha sido un reto, debido a que la trama transcurre dentro de un penal, en una cárcel mexicana de máxima seguridad desde donde se cuestiona al poder, al dinero y a la política.

La obra de Hugo Alfredo Hinojosa obliga al espectador a reflexionar sobre el México contemporáneo, ya que cuestiona la ingobernabilidad y la manera en la que unos cuántos individuos pueden mover y manipular a la sociedad y meterla en un trajín de la que no puede salir, explica Rodolfo Guerrero, uno de los nueve actores de este montaje que se podrá apreciar a partir de hoy en el Teatro Raúl Flores Canelo, del Centro Nacional de las Artes.

Bajo la dirección de Víctor Weinstock, Fariseos es una cruda propuesta teatral que habla de las entrañas del sistema carcelario, plantea Rodolfo Guerrero: “Hinojosa toca fibras muy profundas de lo humano, se concentra mucho en ello, sobre todo en un asunto existencial.

Hay mucha desesperanza, hay un mundo social colapsado; es una propuesta descarnada donde no da rienda suelta a nada, todo se puede ver en un estado salvaje. Hay una confrontación tremenda con lo que dice esta puesta en escena, envuelta en un mundo marcado por la corrupción y desapariciones”.

Fariseos se ha tenido que adaptar a las circunstancias impuestas por el coronovirus, el equipo ha trabajado durante casi un año, pero desgraciadamente la obra se ha pospuesto muchas veces.

Para el montaje, explica Rodolfo Guerrero, se diseñó todo una estructura escenográfica para evitar —en la medida de los posible— el contacto entre los actores y también para mantener una distancia considerable con el público.

“Nos tuvimos que ajustar a los tiempos de la pandemia de covid-19 y lo hemos logrado con la ayuda de Brisa Alonso, la vestuarista, quien creó unas máscaras y unos lentes con un diseño especial para que pudieran cubrirnos y no exponernos entre nosotros como actores y poder actuar con seguridad durante toda la obra, la cual está dividida en dos partes”.

Además se recurrió al uso de jaulas diseñadas para cada uno de los actores, con la finalidad de que evitar el contacto cercano: “estamos separados y guardando la sana distancia. Sin duda tuvimos que acoplarnos para poder actuar y brindar esta temporada en el Cenart”.

Es una obra escrita en 2011, comisionada por el programa internacional de la Royal Court Theatre de Londres, pero que sigue vigente, ya que muestra los lados más oscuros del ser humano, más allá de lo político.

El montaje, detalla Guerrero, aborda el tema de un motín que ayuda a unos reos a tomar el control de la cárcel y en este crudo escenario sin ley el autor plantea que todo puede suceder.

En esa historia están atrapados dos ex políticos que hablan de desapariciones, de fraudes, de explotación y del beneficio de unos cuantos. “Refleja un asunto voraz donde no hay escapatoria.

La dirección de Víctor Weinstock hace mancuerna con este texto del que logra ofrecernos una plástica maravillosa de claroscuros con los que refleja un infierno, un estado de descomposición que muestra la manera en cómo actuamos como sociedad en una lucha por el poder, lo que nos lleva a un vacío tremendo, a una insatisfacción”, indica el actor.

amanecerweb

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