GENIALIDAD DE UN OPIÓMANO: THOMAS DE QUINCEY

Admirado por autores como Edgar Allan Poe, Charles Baudelaire, Samuel Taylor Coleridge, G. K. Chesterton y Jorge Luis Borges, en quienes dejó una impronta, el escritor inglés Thomas de Quincey es conocido por su adicción al consumo de opio pero sobre todo reconocido por sus vastos conocimientos, su versátil pluma y su amplia producción, de la que publicó poco, una parte de ella para sobrevivir y de la que sobresalen sus textos titulados Confesiones de un inglés comedor de opio, que después se convirtió en un libro con el mismo nombre.

Nacido el 15 de agosto de 1785 en Manchester, Lancashire, Inglaterra, De Quincey murió hace 150 años, el 8 de diciembre de 1869 en Edimburgo, Escocia. Su primera infancia la pasó en una familia próspera cuyo padre era un aficionado a la lectura y hasta a la escritura, para lo que tenía poco tiempo por sus ocupaciones. Sin embargo, el patriarca falleció cuando Thomas tenía siete años de edad, así como su hermana más pequeña, lo que según sus biógrafos significó un duro golpe que no pudo asimilar y que derivó en que 10 años después huyera de su familia para deambular hasta establecerse en Londres, donde cuentan algunos de ellos, el hambre minó su salud, lo que le llevaría a fuertes dolores de cabeza que controlaba con opio.

Pero desde la infancia mostró capacidades extraordinarias y siendo aún un niño aprendió griego y latín, que en la adolescencia dominó y hasta llegó a escribir textos literarios en esos idiomas clásicos. Durante su estancia en la capital inglesa entabló amistad con una joven prostituta, Ann, que le dejó una profunda huella, y más tarde regresó a casa para reincorporarse a los estudios en el Worcester College, en Oxford, de donde se graduó para convertirse, según sus propias palabras, en el “benefactor intelectual de la humanidad”. Y lo intentó hasta el último día de su vida.

Su pluma se caracteriza por su exquisito y amplio uso del lenguaje, articulado con frases y sentencias en latín o griego. Además de los textos que dedicó a describir pasajes de su vida -lo que ha servido para integrar su biografía-, con erudición y una perspectiva propia abordó el ensayo y la crítica literaria, de lo cual los expertos han resaltado lo escrito sobre William Shakespeare (1564-1616). Mantuvo relación con los poetas lakistas Samuel Taylor Coleridge y William Wordsworth, en cuya casa llegó a vivir. Se casó con Margaret Simpson en 1817, con quien tuvo ocho hijos, lo que aunado a la adicción al opio que mantendría hasta su último día de vida, constriñó su situación económica.

Fue así que se vio obligado a escribir casi a destajo para publicaciones periódicas, medios en los que era común que los escritores de los siglos XVIII y XIX publicaran su literatura, a lo que sumó su frecuente cambio de dirección huyendo de sus acreedores. Fue un prolijo autor que, sin embargo, no publicó todo. Estudiosos y biógrafos se dieron a la tarea de reunir su obra completa, dándole orden y sentido, después de su muerte.

Su difícil situación económica fue amortiguada un poco con la aparición de sus Confesiones de un inglés comedor de opio, que en 1822 se convirtió en libro, pues fueron un éxito contundente, de tal magnitud que buscando mantener los ingresos que le significaron esas piezas, consideradas entre las obras maestras de la estilística escrita en inglés, para 1845 empezaron a aparecer en la Blackwood Review una nueva versión de sus textos autobiográficos bajo el título de Suspiria de Profundis. Posteriormente aparecieron en la misma línea sus Apuntes autobiográficos (1853).

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