Hay jazz, pero aún faltan escuchas

Al regresar a México después de estudiar en Francia, el músico Juan Pablo Aispuro se dio que cuenta que a pesar de la buena escena jazzística que existe en el país no había forma de adquirir música, fue entonces que decidió abrir un sello disquero dedicado al género musical.

Recuerda que “las bandas que estaban tocando no tenían discos y les faltaba mucha difusión”, fue así como nació la idea de crear Pitayo Music, cuyo propósito desde el inicio fue “ayudar a la escena de nuestra ciudad, lograr su difusión y que los artistas puedan darle más seriedad a sus proyectos”.

Este proyecto tiene como antecedente el estudio La Casa del Árbol, abierto por el mismo Aispuro; “todo comenzó ahí, había muchas sesiones que grabábamos y de pronto quedaban algunas pistas afuera de los discos”.

Con esas canciones hizo dos recopilatorios: Sesiones en la Casa del Árbol, Volumen 1 y Volumen 2, “para mostrar un abanico mucho mayor de los artistas que hay en la escena, no solamente los álbumes solistas de alguien”. La publicación de ambos recopilatorios lo convenció de echar a andar Pitayo Music.

Años de experiencia en la escena le permiten ver al músico un panorama en crecimiento; “es un género que está permeando más hacia los jóvenes; ahorita hay un auge de músicos de 18 a 23 años que están tocando increíble y que vienen de Xalapa, Oaxaca, Puebla; gracias a esa nueva generación podemos esperar que en el futuro habrá más músicos”.

A pesar de su buena salud, estima que uno de los principales retos en la escena del jazz es su difusión, “hay muy pocas estaciones de radio que programan el jazz que está sucediendo en la ciudad”, lo que crea que las personas no sepan quiénes son sus intérpretes ni sus músicos, “ese es un gran obstáculo, porque, a falta de esa difusión, falta un interés en la gente de buscar el material que se está produciendo”.

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