Jorge Drexler hace del silencio materia prima para su «show»

Jorge Drexler hace del silencio materia prima para su «show»

El cantautor uruguayo Jorge Drexler presentó en la Ciudad de México su espectáculo Silente, un concierto en el que el silencio fue el pretexto, y a la vez, materia prima de la música.

Acompañado de un par de guitarras y algunos efectos de sonido, el cantante hizo un breve recuento de su carrera durante un peculiar “show”, en el que los silencios formaron parte esencial de sus canciones, de las cuales primero se oyó Transporte, no sin antes hincarse en el escenario del Teatro Metropólitan como muestra de gratitud a sus seguidores.

“Esto lo hicieron ustedes, esta noche está pasando aquí gracias a ustedes. Estoy feliz de traer Silente a este teatro, es un desafío estar en un lugar donde el calor nos toma por asalto”, afirmó previo a interpretar Eco.

Antes de tomar asiento, Drexler ejecutó sus éxitos Estalactitas, Deseo y Mi guitarra y vos, para luego dar paso a la primera canción que escribió en su carrera, La aparecida, la cual jamás había tocado en México y no forma parte de su repertorio habitual.

“Además de dedicársela a mi familia, que llenó de música nuestra casa, quiero incluirlos a todos ustedes en esta dedicatoria”, aseguró antes de Salvapantallas, a la que le siguieron Don de fluir y Abracadabra, tema compuesto con el mexicano David Aguilar y para la que experimentó con el sonido de un péndulo de Newton.

Silente es un concierto perfectamente pensado y coreografiado, pues durante Todo se transforma y Disneylandia, se dio la oportunidad de interactuar con la sencilla escenografía y los visuales proyectados en ésta.

Asilo, La vida es más compleja de lo que parece y Soledad se llevaron la ovación de un público expectante al estar frente a un músico sin una agrupación de apoyo. El también ganador del Oscar por la música original de la cinta Diarios de motocicleta aprovechó la ocasión para recordar su breve estancia en México cuando era niño y dedicó a sus abuelos A la sombra del ceibal, tema inédito en su extensa discografía.

Otra anécdota que el artista compartió con el público fue la de Pongamos que hablo de Martínez, canción en honor a su amigo y mentor Joaquín Sabina, quien lo exhortó a abandonar su carrera de Medicina para mudarse a España y dedicarse a la música.

“Esta canción nació dos veces: la primera fue cuando la escribí, y la segunda, 10 años después, cuando la escuché en voz de Mercedes Sosa”, confesó antes de interpretar Sea. El encuentro musical finalizó con Movimiento, Silencio y Telefonía.

Alejandro Romero

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