La crítica literaria y la cultura de izquierda

Para reflexionar sobre la historia de la filología en el contexto latinoamericano, durante la tarde de este martes el investigador y docente Rafael Mondragón impartió la charla “Un arte radical de la lectura. La crítica literaria del siglo XX y la cultura de izquierda”. 

El doctor en Letras por el Instituto de Investigaciones Filológicas (IIFL) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), ofreció un recorrido sobre estas disciplinas relacionadas con el arte de la lectura cuidadosa, el proceso prolijo de la palabra y de las experiencias que ésta transmite, así como la preservación del lenguaje.

“En el contexto latinoamericano estas prácticas han guardado una relación fecunda y conflictiva con la universidad y los espacios académicos; sus cultores han sido profesores, redactores de manuales y reformadores de planes de estudio, pero también han sido académicos precarios, autodidactas y gestores culturales, que han desarrollado su labor crítica en contextos variados de militancia cultural”.

Destacó a tres figuras torales para la construcción de la filología latinoamericana y la crítica literaria, entre ellos algunos que estaban fuera del radar del continente como Raymond Williams, un autor que tuvo gran incidencia en estas disciplinas, quien consideraba que todo escritor verdaderamente creativo haría florecer y reformularía una determinada porción del lenguaje.

Explicó que el teórico marxista galés desarrolló un sencillo programa de trabajo de tres puntos: Adquirir una cierta disciplina para la lectura atenta, es decir para observar los detalles de los textos y observarse a uno mismo; aprender a buscar y conversar con lo que otros lectores del pasado o el presente han reflexionado sobre los textos; y aprender a dialogar con lectores de otras épocas, cuya forma de sentir puede iluminar la propia.

Rafael Mondragón trazó las correspondencias y vínculos con autores de vidas paralelas como Pablo González Casanova, quien —refirió el catedrático nacido en Tabasco durante el año de 1983— ha participado en la cultura de izquierda y expresa una sensibilidad para participar en problemáticas sociales; acerca del filólogo, explicó que construyó una noción de literatura general, donde tenían cabida todas las cosas que la gente hace para contar sus experiencias; lo mismo textos orales que escritos, textos populares y de las élites literarias.

Además habló sobre Raimundo Lida, quien logró elaborar una apología de la lectura cuidadosa, misma que rescató el carácter singular de las experiencias; asimismo, según Mondragón, Lida valoró la capacidad que tienen los sujetos para crearse a sí mismos e invitó a escuchar con atención la aparición de sentidos en el espacio social: “Ambos trataron de abrir la noción de literatura y, a través de ello, invitaron al cuidado y la apreciación de legados textuales invisibilizados por la violencia social, tratando de influir en la profesionalización del oficio del crítico… Ambos contribuyeron a una reflexión colectiva sobre la necesidad, posibilidad y sentido que se correspondiera con las exigencias históricas del contexto americano”.

amanecerweb

amanecerweb

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *