La escritura no es refugio para escritores

La idea de la escritura como un refugio es de alguien que no escribe, aseguró el escritor, Alberto Ruy Sánchez, en la charla «El refugio de la escritura», junto con sus homólogas Tedi López Mills y Claudina Domingo. El también editor consideró que el reto es conseguir tiempo para escribir y recordó que, cuando trabajaba en una oficina, solía escribir en las madrugadas, pero el tiempo lo ha vuelto menos insomniaco, lo que lamenta.

Moderados por la académica y escritora Gabriela Warkentin, Claudina Domingo (Ciudad de México, 1982) mencionó que su angustia adicional al encierro es no poder salir a caminar, pues de ahí sacaba ideas al aire. “Me daba un gran contento personal pensar lo que escribía mientras caminaba; me permitía generar otro tipo de ideas, porque tiendo a pensar de forma más cuadrada cuando pienso sentada”.

López Mills (Ciudad de México, 1959) negó que la escritura sea un refugio, ya que la lectura funciona mejor en ese sentido. Señaló que el confinamiento ha provocado la ilusión de tener más tiempo, pero pone en riesgo la disciplina. Se dijo agradecida de tener que entregar una columna, pues eso le ha permitido mantener una labor activa. “Es muy fácil perder la disciplina cuando tienes mucho tiempo para perderlo”.

Admitió estar nerviosa porque es su primera actividad pública desde que comenzó la cuarentena y añadió que no es fácil decidir que al día siguiente alguien va a escribir, sobre todo en un contexto de confinamiento; dedujo que la escritura puede convertirse en una condena si se vuelve la única alternativa ante la imposibilidad de salir a caminar.

Domingo lamentó que el confinamiento ha condenado a todos a su propia biblioteca y se mostró abierta a los libros electrónicos, lo que la ha acercado a títulos nuevos, especialmente de Leonora Carrington. Ruy Sánchez consideró que toda lectura es útil de manera indirecta, muy pocos de forma directa, por lo que su hábito de lectura tiende a ser desordenado. 

Finalmente, Ruy Sánchez (Ciudad de México, 1951) reconoció que el término “nueva normalidad” le molesta muchísimo porque le recuerda a George Orwell y los ministerios de 1984. “Tenemos un problema con lo que significan las palabras en el mundo social; tenemos que hacer un esfuerzo grande por redefinir su uso”.

amanecerweb

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