La incapacidad humana para comunicarse

La lucha interna que viven de manera individual el hombre y la mujer que se sienten rechazados por la sociedad cuando sus necesidades de conexión no se ven cumplidas, detonando así una incapacidad de comunicación con el otro, es la premisa de la pieza dancística contemporánea Buena Crianza, la cual se presentó la noche de este martes en el Teatro de la Danza Guillermina Bravo, del Centro Cultural del Bosque.

“Esta pieza surge para ver qué pasa con el hombre y la mujer, nosotros sabemos que existen cosas despojándonos de nosotros, libertades y derechos humanos básicos, y cada vez estamos más sometidos a ciertas reglas y restricciones, de ahí surge este dueto”, apuntó Paulina del Carmen, quien junto con Jairo Cruz crearon la coreografía y son los bailarines de la obra.

La también integrante del Centro de Producción de Danza Contemporánea (Ceprodac) del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), señaló que todos los seres humanos viven dificultades sin importar si se es hombre o mujer, joven o viejo: “todos estamos viviendo cierta lucha y se nos olvida que el otro tiene exactamente las mismas necesidades de conexión que nosotros”.

Por su parte Jairo Cruz, miembro del Ceprodac, expresó que la pieza habla sobre cómo las personas pueden conectar con los demás, consigo mismas, y qué tanto llegan a sentirse plenas en una sociedad donde sus gestos son manipulados o la forma de actuar es guiada por alguien más y no por el propio deseo de hacer o de ser.

“Ya habíamos trabajado antes Paulina y yo, pero este fue un proceso en el que empezamos a hacer las cosas diferentes. Como bailarines, nos pusimos el reto de ir a lugares en donde no habíamos estado, y eso es importante para el crecimiento como artista. Estamos intentando hacer una danza que posea contenido, pero que también sea disfrutable”.

Uno de sus objetivos es que el público vea la obra y se lleve una reflexión sobre quiénes son, cuál es su lugar en la sociedad y cómo pueden hacer crecer su lugar en ella; “eso implicaría que reflexionaran sobre cómo podemos ayudar a otras personas, cómo interactuar con otras personas a quienes a veces juzgamos sin saber qué pasó con ellas; un ejemplo de esto son las personas que viven en las calles”, apuntó.

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