Leer es un placer y el día que lo descubrimos el mundo cambia: Ana Romero

Socióloga de profesión, Ana Romero es una entusiasta escritora de literatura infantil y juvenil que disfruta a plenitud la oportunidad que le da su oficio de comunicarse con este tipo de lector al que se le puede sembrar no el hábito, sino el gusto por la lectura y con ello la posibilidad de explorar otras mentes, otros mundos y otros corazones, la conciencia de que leer no es aburrido sino, por el contrario, toda una aventura.

Miembro de este compacto grupo de escritores que se autodenominan “Lijeros”, por dedicarse a la literatura infantil y juvenil, Romero está consciente del buen momento por el que pasan luego de poco más de 20 años de trabajo constante, lapso durante el cual han crecido como autores especializados en un público al que su primera obligación es transmitirles que leer es un placer, porque cuando lo descubren, sostiene, el mundo cambia y es más padre.

En charla con Litoral, Romero habla de lo afortunada que se siente de desarrollar una actividad que ama y disfruta profundamente y de cómo se ha ido fortaleciendo un gremio integrado por autores de diversas edades e inquietudes, pero igualmente apasionados por sus letras que han abierto suficientes espacios para no tener que pelear por ellos y poder dedicarse de lleno a sus creaciones.

La autora de libros como Puerto libre: Historias de migrantes, que le valió el premio Bellas Artes de Cuento Infantil Juan de la Cabada en 2011, acota que no es que antes de ellos no hubiera literatura infantil o juvenil en México, pero si se puede detectar un momento en particular en que esto detona con la llegada al país de editorial SM y sus premios Barco de Vapor y Gran Angular. El primer barco, refiere, lo obtuvo Mónica Brozon y eso abre los espacios que hacen que proliferen autores, pero también editoriales interesadas en publicarlos.

Hoy, dice, luego de que la actividad se profesionalizó, lo que hay es un grupo bien compacto, abierto, al que le encanta lo que hace, lleno de amigos que se quieren y se cuidan, porque procuran estar al tanto de lo que están haciendo pues coinciden en que lo bueno que le pase a uno, al final los beneficia a todos, a ellos como autores y también a los lectores.

Está de moda la promoción de la lectura, dice, pero ellos tienen más de 20 años haciéndola, tampoco deben olvidar a los mediadores, que son uno de los principales motores de la LIJ (Literatura Infantil y Juvenil), muchos de los cuales empezaron comprando libros de su propia bolsa y yendo a repartirlos por todos lados, cumpliendo una gran labor como mediadores entre los lectores y el libro.

Sobre si no existe algún temor a saturar el mercado, en virtud de lo prolíficos que son, y la gran oferta que despliegan editoriales para estos públicos, reflexiona y explica que como en cualquier literatura en la LIJ hay de todo como en botica, pero considera difícil hablar de saturación en un mercado que se encuentra en permanente crecimiento porque sigue y seguirá habiendo niños y en consecuencia jóvenes a quienes atrapar en sus letras.

De hecho, expone, ha sido “padrísimo” que niños que hace muchos años nos pidieron su primer autógrafo, de pronto los busquen en alguna presentación para que conozcan a sus bebés y los lleven a conocer a los autores favoritos de su niñez.

Cree que, al menos en este caso, es algo muy circular que les deja claro que si un niño fue lector es muy probable que sea un adulto que lee y le inculca ese gusto a sus hijos. Entonces, asegura, su responsabilidad es escribir para los jóvenes que ya no son niños, no abandonarlos, seguirlos acompañando.

amanecerweb

amanecerweb

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *