Libro aborda las ‘utopías posibles’ en pro del patrimonio biocultural

Con ejemplos bien documentados que van del norte al sur de la región, el libro Etnociencias, interculturalidad y diálogo de saberes en América Latina expone el potencial y las victorias que, al margen del sistema dominante, pueblos originarios y afrodescendientes, grupos campesinos y ecologistas han logrado por la supervivencia de un modo de vida sostenible, a través de sus experiencias, valores y prácticas productivas.

El volumen, autoría de los investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Maya Lorena Pérez Ruiz y Arturo Argueta Villamar, fue comentado vía remota por la secretaria técnica del INAH, Aída Castilleja González, y por el historiador, adscrito a la Máxima Casa de Estudios, Alberto Betancourt Posada.

El título, publicado en 2019 bajo el sello Juan Pablo Editor, se compone de siete capítulos donde se despliegan entrevistas a 22 investigadores de diversas disciplinas, entre ellas la antropología y la etnobiología: miembros académicos, de colectivos y de organizaciones no gubernamentales, de distintas generaciones; además incluye una bibliografía que abarca 32 páginas.

La investigadora de la Dirección de Etnología y Antropología Social, del INAH, Maya Lorena Pérez, y el doctor en Ciencias, adscrito a la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, Arturo Argueta Villamar, refirieron que el libro nació de la convergencia del trabajo académico de ambos, enfocado en los conocimientos ancestrales que detentan las comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas.

Asimismo, recoge experiencias de colegas de América Latina, “para saber si el diálogo de saberes puede ser una noción que cobije estos esfuerzos, emprendiendo una reflexión sobre los retos que nos implica metodológica, epistémica e, incluso, emocionalmente trabajar con estos grupos relegados frente a la sociedad nacional y al conocimiento científico, asimetría producto de la desigualdad social y de la negación del ‘otro’ como portador de saberes”.

Para la secretaria técnica del INAH, Aída Castilleja González, lo que se cuenta en estas páginas es un largo proceso por etapas, resultado de muchos años de luchas y de resistencias, pues “no es gratuito que los casos que aquí se narran, son consecuencia de movimientos emergentes que supieron integrar voces perpetuamente silenciadas, entre las que se encuentran los llamados de la propia comunidad académica.

“El avance de estos procesos de descolonización se da, quizá, por el modo en que surgieron, con diferentes maneras de ver, entender y pensar, y de una modificación ética de las relaciones para fortalecer el desarrollo de los sistemas de conocimiento indígena”, expresó la antropóloga en la actividad realizada en el marco de la campaña “Contigo en la distancia”, de la Secretaría de Cultura.

Por su parte, el historiador de la UNAM, Alberto Betancourt Posada, comentó que el libro adopta una actitud incluyente y todo el tiempo habla de pulsiones utópicas que se han convertido en realidad:

“Describe la formación de una amplia red de comunidades epistémicas, integrada por pueblos originarios, campesinos, afrodescendientes, ecologistas, consumidores, abogados y profesionistas diversos, que han producido ‘mundos de vida hermosos’, pese al avasallamiento de la ‘locomotora del progreso’, el neocolonialismo encarnado en megaproyectos que arrasan con el patrimonio biocultural”.

Estas alianzas desarrolladas en los Andes, en la Amazonía, en el Caribe, Mesoamérica y Aridoamérica, y en muchas otras áreas del continente, añadió, son comunidades de conocimiento, de investigación. Ellas “han escrito sus valores en el libro del paisaje”, construyendo modos de vida sostenibles en el desierto, en las selvas, en las sabanas, en las marismas, en las costas, los bosques templados y en los páramos de Latinoamérica.

Etnociencias, interculturalidad y diálogo de saberes en América Latina realiza una descripción minuciosa de experiencias concretas, y recopila voces de actores sociales, lo mismo de un miembro de la etnia tucuni, que de un ingeniero agrícola, “lo que da la impresión de estar inmersos en una tormenta de relámpagos utópicos”, concluyó.

amanecerweb

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