Lidya Romero pide mirar a los artistas

Lidya Romero pide mirar a los artistas

La reconocida coreógrafa, bailarina y maestra Lidya Romero considera que en el país hace falta una legislación específica la cual vele por los derechos de los trabajadores del arte, y confía que en esta administración se pueda avanzar al respecto.

«Los estímulos del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca), de alguna manera, han fungido como paliativos en este espacio de opacidad, ese hueco que no ha sido cubierto por las miradas de las instancias a las que correspondería hacer este trabajo: legislar sobre las condiciones sociales del trabajo de los artistas”, apuntó la bailarina mexicana quien comenzó su trayecto artístico y profesional desde 1975 con el Ballet Nacional de México.

Romero también habla de la condición de las personas que trabajan en la danza, las cuales han carecido de un trabajo estable, un salario constante y por consecuencia, la falta de prestaciones sociales como son atención médica, seguro de desempleo y vivienda.

“Los artistas independientes y freelance no gozan de ninguna de esas prestaciones que otros trabajadores tienen por ley. Existe ese hueco y una deuda histórica, ojalá este gobierno pueda resolver o avanzar en la situación social de los artistas». Romero recuerda la fundación del Colegio de Coreógrafos en el 2000, el cual nació como respuesta a la inquietud de poder aportar reflexiones, ideas y alternativas para avanzar en la legislación del trabajo.

La también directora de la compañía de danza contemporánea “El Cuerpo Mutable/teatro de movimiento”, comparte que es profundamente importante «voltear a ver a los artistas», y enfatiza que una sociedad sustentable no puede hacer a un lado la producción artística, “es parte de la producción humana que atiende necesidades profundas del ser humano”.

Por último, Romero acentúa que “toda sociedad con pretensiones de ser saludable y sustentable requiere de producción y espacios artísticos». Para la bailarina, no sólo el espectador de proyectos artísticos, sino el ciudadano, cubre con estos productos culturales un tipo de necesidad que ha sido y seguirá siendo fundamental, por ejemplo; «la posibilidad de imaginar realidades diferentes, más allá de la confrontante y chata realidad de los acontecimientos que vemos en las noticias».

El arte permite la creación de posibilidades frente a una realidad, en su mayoría, cruda y doliente, por ello es fundamental devolverle la mirada y su valor humano no sólo a la obra artística, sino a los artistas.

Alejandro Romero

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