Llamada entre Trump y Zelenski fue “inapropiada” e “inusual”,

La investigación del impeachment de Donald Trump entra en su segunda semana de audiencias públicas, en la que se escucharán nueve testimonios (el lunes se sumó uno a los ocho previstos) concentrados en tres días. Los primeros en testificar, este martes por la mañana (hora local de Washington), son dos personas que escucharon la conversación telefónica del 25 de julio entre Donald Trump y el presidente ucranio, Volodímir Zelenski.

Se trata del teniente coronel Alexander Vindman, especialista en Ucrania del Consejo de Seguridad Nacional, y de Jennifer Williams, asistente en política internacional de la oficina del vicepresidente estadounidense, Mike Pence.

En la llamada en cuestión, según un registro desclasificado, el presidente pedía a su homólogo ucranio el “favor” de que abriera investigaciones en su país contra Hunter Biden y su padre, el exvicepresidente Joe Biden, precandidato demócrata para la carrera presidencial de 2020.

A Vindman le preocupó la conversación y dio cuenta de lo que había escuchado al abogado del Consejo de Seguridad Nacional, que decidió almacenar el registro de la llamada en un sistema altamente clasificado, más de lo que correspondía.

Dicha llamada es la que llevó al denunciante anónimo a presentar la queja que dio pie al impeachment o proceso de destitución del mandatario.

«Es inapropiado para el presidente pedir a un Gobierno extranjero que investigue a un adversario político», ha testificado Vindman ante los congresistas este martes por la mañana (hora de Washington).

Vindman ha declarado que la llamada fue «una jugada partidista» y por eso dio parte al Consejo de Seguridad Nacional. En su testimonio inicial, el teniente coronel ha explicado que Ucrania había recibido en los últimos años apoyo por parte de Estados Unidos, compartido por demócratas y republicanos, pero recientemente se dio cuenta de que existían «dos actores disruptivos». Estos, ha contado Vindman, eran «el entonces fiscal general ucranio Yuri Lutsenko y el exalcalde de Nueva York Rudy Giuliani, abogado personal del presidente Trump».

Ambos «promovían información falsa que debilitaba la política de EE UU en Ucrania», ha asegurado Vindman, incluida la difusión de la idea de que el Gobierno de Kiev debía investigar las actividades de la familia del exvicepresidente Joe Biden, aspirante demócrata a enfrentarse a Trump en 2020, si quería recibir ayuda del Gobierno estadounidense.

El hijo de Joe Biden, Hunter, se sentaba en el consejo de la compañía de gas ucrania Burisma, y la sospecha (no apoyada por la evidencia) de Giuliani es que el entonces vicepresidente Biden presionó al Gobierno ucranio para frenar una investigación contra su hijo, llegando a maniobrar hasta lograr la destitución del entonces fiscal general Viktor Shokin.

Pero distintos informes muestran que nunca hubo una investigación contra Hunter Biden. Y su padre sí presionó para que se destituyese a Shokin, pero fue solo uno más de los diplomáticos internacionales y expertos de organizaciones anticorrupción en exigirlo, por su incapacidad precisamente para combatir la corrupción.

Vindman ha explicado que, al pedirle Trump a Zelenski que investigara a los Biden, el desequilibrio de poder entre ambos líderes suponía en sí un elemento de presión. «En la cultura militar de la que yo vengo, cuando un superior te pide que hagas algo, no es un petición sino una orden», ha dicho. Esa «disparidad de poder», ha explicado, hizo comprender a Zelenski que si quería una reunión en la Casa Blanca tenía que abrir las investigaciones que le pedía Trump.

Williams, por su parte, ha definido la llamada de «inusual». «Encontré la llamada del 25 de julio inusual porque, en contraste con otras llamadas presidenciales que he observado, implicaba la discusión sobre lo que parecía ser un asunto de política doméstica», ha explicado.

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