Los mexicanos, ¿qué terreno estamos pisando?

Por Karina A. Rocha Priego

¡Lo que nos faltaba! Primero, la terrible matanza de varios integrantes de la familia LeBarón, miembros de una comunidad fundamentalista mormona; estadounidenses que se asentaron en México desde la década de 1920.

Una familia, lamentablemente marcada por la tragedia, pues en 2009 –y ya lo habíamos comentado-, Erik LeBarón de escasos 19 años fue secuestrado y pedían un rescate de un millón de pesos. Sin embargo, la familia se negó a dicho pago por lo que conformaron el movimiento SOS Chihuahua denunciando, desde entonces, la presencia del crimen organizado en la Sierra Madre.

Dos meses después del secuestro, Benjamín LeBarón, bisnieto del líder fundador de la comunidad mormona, Alma Dayer LeBarón, fue secuestrado y asesinado junto a Luis Widmar. Los criminales que lo perpetraron dejaron en la zona una manta en la que atribuyeron lo ocurrido a su activismo.

Y en este 2019, la gota que derramo el vaso fue el artero crimen contra seis menores de edad y tres mujeres. ¡Acribillados!, la peor matanza que se haya visto, sobre todo por el gran número de infantes asesinados y los desaparecidos.

Esta masacre, como era de esperarse por la nacionalidad de las víctimas, llamó más que la atención del Gobierno de Donald Trump, un mandatario que ya de por sí “nos trae entre ojos” por el tema del narcotráfico y el tráfico ilegal de armas; un racista en potencia que odia a los mexicanos, pero un líder mundial que, por el simple hecho de ser vecino de nuestro país, nos ha procurado al mantener a diversas empresas norteamericanas en territorio mexicano que, de una u otra forma, dan empleo a miles de familias.

Pero esta masacre, sin lugar a dudas que nos puede traer consecuencias lamentables. Recordemos que el Buró Federal de Investigación (FBI por sus siglas en inglés) ya recibió el ofrecimiento del Gobierno de México para participar en las investigaciones por el asesinato de nueve integrantes de la familia LeBarón el pasado 4 de noviembre, según lo dio a conocer la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) hace tres días.

Sin embargo, los agentes que lleven a cabo las diligencias solo lo podrán hacer en conjunto con las que hagan las autoridades de la Fiscalía General de la República y no estarán armados (¿). Aun así estos tienen la consigna de hacer lo que tengan qué hacer para dar con los asesinos de esos seis niños y tres mujeres que se encontraban altamente vulnerables.

Honestamente, el hecho de que este ¡cuerpo de élite norteamericano! participe en esas investigaciones nos puede dar dos lecturas: primero, que el crimen sea resuelto y, segundo, que los mexicanos necesitamos de ese tipo de cuerpos de élite para investigar tantos crímenes en México que hoy nos asemejan con una auténtica guerra perpetrada como la  ocurrida en Irak o Afganistán.

Permitir la entrada del FBI a México, para unos puede ser una intromisión, para otros, una forma de manifestar la buena voluntad de nuestro país para que nos ayuden a hacer lo que no hemos podido hacer nosotros.

Lamentablemente, estos casos sólo se dan cuando en los crímenes que se han  perpetrado en este país, hayan involucrado a ciudadanos estadounidenses, ojalá tuviéramos esa suerte nosotros como mexicanos, pero por lo pronto, debemos aprovechar lo que nos prestan y si éstos esclarecen el crimen de los LeBarón, de alguna manera nos veremos beneficiados.

Pero estarán de acuerdo que es de “dar pena ajena” el tener que “pedir auxilio” a nuestros vecinos del norte, porque nosotros somos incapaces de resolver un crimen de esa índole.

Pero aún hay más y es un punto todavía más que lamentar para los mexicanos. El golpe de Estado perpetrado contra Evo Morales nos ha convertido en un país “benevolente con los extranjeros”. El Gobierno de México concedió asilo político al ex Presidente de Bolivia, derrocado en un golpe de estado.

México, el país más fuerte de Sudamérica y Latinoamérica, hoy ensombrecido por la inseguridad y la violencia, no solo tiene que aceptar la llegada del FBI o poner cara “de buena gente” para recibir y asilar a Evo Morales, sino que también, México y sus ciudadanos, tenemos que aguantar “la lástima” que causamos a otros países del mundo.

Sí, querido lector, por eso les decía al inicio de ésta, ¡lo que nos faltaba, que nos tengan lástima! Resulta que Jeanine Áñez, quien se autoproclamó el martes presidenta de Bolivia en una sesión del Parlamento, dijo fuerte y claro “….me dan pena los mexicanos” y entonces los mexicanos nos preguntamos ¿qué sabe ella de nosotros que nosotros no sepamos?

“…A mí me dan mucha pena los mexicanos, porque de algo de lo que nosotros queremos salir, ellos decidieron entrar”, refiriéndose a asilo concedido por el gobierno de México a Evo Morales.

Enfatizó en que “….ojalá que México y los mexicanos, “no pasen estas situaciones tan desafortunadas que hemos pasado nosotros solamente por reclamar el hecho de vivir en democracia y libertad, solamente por querer reclamar el hecho de que se respete el voto nuestro cuando vamos a las urnas.

Yo espero que México no pase por todo lo que hemos vivido nosotros durante este tiempo, porque así son los socialistas, utilizan mecanismos democráticos y luego se aferran al poder; y después engañan a la gente, cooptan instituciones, se termina la institucionalidad democrática.

Hoy, estamos entre “dos potencias”, la de los norteamericanos “prestándonos” al FBI para solucionar un crimen atroz, y entre un Evo Morales que tuvo que huir de su país luego de ser derrocado. Estamos en medio. Realmente no sabemos que vaya a pasar en nuestro país pero, dicen, debemos estar preparados para todo.

Por lo pronto, disfrutemos de nuestra libertad, aunque carezcamos de una economía estable; disfrutemos a nuestras familias, a nuestros hijos. Disfrutemos nuestras escuelas, nuestros trabajos, nuestros restaurantes, nuestros centros de diversión, nuestros viajes, nuestras vacaciones. Disfrutemos todo lo que hoy tenemos, porque mañana, será un día incierto……

amanecerweb

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