Lukashenko rechaza la condena internacional a su investidura como presidente

El presidente de Bielorrusia, Alexandr Lukashenko, rechazó la condena internacional de su investidura, ceremonia que provocó violentos enfrentamientos entre policía y manifestantes en varias ciudades del país.

«Gritan que no nos reconocen. Sabe usted, nosotros no le pedimos a nadie que reconozca o no nuestras elecciones, reconozca o no la legitimidad del reelegido presidente», dijo Lukashenko en un acto en la Embajada china en Minsk, según informa la agencia oficial BELTA.

Lukashenko, que juró ayer el cargo en una ceremonia no anunciada previamente, destacó que «lo importante» es que dicho acto esté «en consonancia con la Constitución».

«Bajo mi punto de vista, según la ley, Bielorrusia no debe nada a los países occidentales y tampoco tiene por qué avisar a nadie. Es un asunto interno de nuestro país», insistió.

Además, negó que el acto fuera clandestino, ya que fueron invitadas casi dos mil personas, pero no los embajadores de los países con legaciones en Minsk.

Países como EEUU, Alemania, Polonia, República Checa, Ucrania y las tres repúblicas bálticas se negaron el miércoles a reconocer la investidura de Lukashenko, al que acusan de manipular los resultados electorales y reprimir violentamente las pacíficas protestas antigubernamentales.

Por su parte, la Unión Europea (UE) anunció esta mañana que no reconoce la toma de posesión de Lukashenko como presidente de Bielorrusia por los «resultados falsificados» de las elecciones presidenciales celebradas el pasado 9 de agosto.

«La Unión Europea no reconoce los resultados falsificados. Sobre esta base, la llamada ‘inauguración’ del 23 de septiembre y el nuevo mandato que reivindica Aleksandr Lukashenko carecen de toda legitimidad democrática», señaló el alto representante de la UE para la Política Exterior, Josep Borrell.

Al respecto, el Ministerio de Exteriores bielorruso emitió hoy un comunicado en el que asegura que la condena de «algunos» países occidentales no refleja la opinión de la «gran mayoría» de la comunidad internacional.

Según el Ministerio del Interior, casi 400 personas fueron detenidas ayer en Minsk y otras ciudades durante los actos de protesta, que fueron reprimidos brutalmente por la policía.

La Policía empleó cañones de agua para dispersar a los manifestantes y recurrió en ocasiones a gas lacrimógeno y a la violencia para detener a los manifestantes pacíficos, según se pudo apreciar en las imágenes difundidas por las redes sociales.

amanecerweb

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