Manifestación ¡sí!, vandalismo ¡no!

* “Machista” obligar a servidoras públicas participar en tan agresiva marcha

Por Karina A. Rocha Priego

¿Pero por qué el vandalismo? Si bien es cierto que las mujeres en México se han visto vulnerables en todos los ámbitos, también es cierto que deben respetar hasta las formas de manifestarse. Dicen que “la mula no era arisca, los palos la hicieron”, sin embargo, lo que ha venido sucediendo en las marchas de mujeres que se han llevado a cabo en todo el país, la actitud que han adoptado las marchistas deja mucho que desear.

Sí, entre mujeres deben cuidarse, protegerse pero también respetarse. Las autoridades de los tres niveles de Gobierno, no han entendido el grave peligro que corren hoy día todas las mujeres del país y, lo que es peor, de todas las edades. Mujeres que pueden ser sus madres, sus abuelas, sus hermanas, sus primas, sus sobrinas, sus hijas.

A los “machistas, misóginos” cobardes, igual les da hoy atacar a una bebé de meses que a una anciana de 80 años. No hay valores, no hay respeto, no hay nada, pero ello no quiere decir que las mujeres manifestantes tengan que adoptar las mismas actitudes de aquellos que las han lastimado por años.

Es cierto, hay cientos de casos de mujeres desaparecidas, asesinadas, violentadas sin resolver. La incapacidad de las autoridades responsables de ello ha sido mas que clara. Y no es un tema nuevo. Nada menos debemos recordar –y con todo respeto- a las muertas de Ciudad Juárez, desde ahí se empezó a ver la tendencia machista contra las mujeres. Allá, de 1993 a 2012 se contabilizan al menos 700 mujeres asesinadas.

Según el INEGI, en el 2018 se registraron 3,752 defunciones por homicidio de mujeres.

Tanto en términos absolutos como relativos, en 2018 se registró la mayor cantidad de mujeres asesinadas en el país en los últimos 29 años (3,752), que comparado con 2017 (3,430) representa un incremento de 8.6% y con respecto a 2016 (2,813), el incremento es de 25.0 por ciento.

Definitivamente, no estamos en contra de la manifestación, la propia Constitución lo autoriza, es un derecho sí, pero no al vandalismo que se ha desatado. Desgraciadamente, he de insistir en que la incapacidad de las autoridades para frenar este delito, ha llevado a que se realicen estas marchas, en las cuales, de manera por demás lamentable, ha quedado claro que dentro de las madres, abuelas, hijas, hermanas de alguna víctima, se han colado mujeres anarquistas que arman los desmanes que hoy estamos lamentando.

Entendemos el malestar, la frustración, el dolor, la impotencia de las familias que ven cómo pasa el tiempo y sus casos no son resueltos y peor aun cuando diariamente nueve mujeres son asesinadas en México, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Más de 3,200 feminicidios se han registrado en el país desde 2015 a la fecha; pero sólo en 2019 se han registrado 1,199 homicidios violentos contra las mujeres, de acuerdo a cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

De acuerdo al SESNSP de enero a septiembre de este año, se han cometido 726 feminicidios, los de mayor incidencia Veracruz con 140, Estado de México 81, Nuevo León 53 Puebla 45, en CDMX 40

La Ciudad de México acumula 206 feminicidios en los últimos cinco años; 18 de ellos fueron cometidos en los primeros seis meses de 2019.

Pero ¿por qué llegar al vandalismo? ¿Por qué destruir el patrimonio de los mexicanos?  ¿Creen que con eso se van a resolver más rápido los casos que están en manos de las autoridades? ¡Claro que no!, por el contrario, se pueden retrasar todavía más y este es un “cuento de nunca acabar”.

Este lunes, en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la mujer, un primer contingente de mujeres marchistas llegó al Zócalo de la Ciudad de México, no sin antes dejar a su paso monumentos históricos, muros, pisos y mobiliario urbano vandalizados por el fuego y los graffitis.

Para identificarse, las manifestantes vistieron camisetas negras con pañoletas verde y moradas, y créanme, se respiraba un ambiente pesado, peligroso, y no era para menos, pues todavía éstas o llegaban a la Avenida Juárez cuando ya se habían registrado los primeros destrozos en monumentos históricos, semáforos y mobiliario urbano. Muchas de estas mujeres, cargaban ya pinturas de aerosol color rosa para escribir en el piso, camellones y las escalinatas (basamento) del Ángel de la Independencia.

Honestamente, ésta no puede llamarse una “marcha en pro de las mujeres”, fue una marcha para demostrar “la fuerza de las mujeres y lo que son capaces de hacer, así estén cometiendo un delito”, sabedoras muchas de éstas que “no se atreverían las autoridades a detenerlas”, a éstas, les tienen “la pata en el cuello”  y se tienen que aguantar.

Llamó la atención el hecho de que, aquellas que resguardaron la marcha, fueron mujeres policías, mujeres que a pesar de un entrenamiento temblaban de miedo, mujeres policía que definitivamente ¡no están preparadas para contener una marcha de esta índole!

Horas antes, trabajadores del gobierno capitalino blindaron la ruta de la marcha organizada para exigir la eliminación de la violencia contra las mujeres. Monumentos históricos, estatuas, fachadas de instituciones públicas, ventanales de negocios, frontispicios de hoteles y mobiliario público de estaciones del metrobús fueron protegidos por estructuras metálicas, vallas de madera, láminas y hojas plásticas para protegerlas de actos de vandalismo, pero no sirvió de nada.

Pero ahí les va: Si bien es cierto que hubo mujeres policías resguardando la marcha, en un afán de evitar zafarranchos y agresiones contra gente inocente –que de todos modos se dieron- también corrió una orden definitivamente absurda y estúpida. ¡Obligaron a servidoras públicas de todos los niveles acudir a esa marcha –so amenaza de ser despedidas, descontados sus días, castigadas por sus flamantes jefes- dotándolas de playeras blancas para que se distinguieran.

Primero: Esta marcha se supone que fue por el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la mujer y, ¿no se le hace a usted un acto de violencia contra las mujeres, obligar a servidoras públicas participar en ellas sabiendo que pueden ser agredidas? ¡Qué estupidez más grande!

Segundo: Las obligaron a portar playeras blancas, ¿para qué, para ser presa fácil de las anarquistas? Por lógica, muchas de estas mujeres tuvieron que quitárselas y esconderlas para no ser arrastradas por esas que se dedicaron a vandalizar.

Tercero: ¿Sabía usted que muchas de estas mujeres, servidoras públicas, son madres solteras que reciben un pinchurriento sueldo de tres o cuatro mil pesos mensuales? ¿lo sabían? ¿Sabían que las obligaron a ir, portar las playeras, sabiendo que muchas de éstas dejaban a sus hijos solos para “quedar bien con los jefes”? ¡Jefes misóginos, irresponsables y machistas!, sí, por lo mismo, exactamente, por lo que se llevó a cabo esa marcha.

La pregunta sería en este caso tan lamentable, ¿y si le hubiera pasado algo a una de estas empleadas del gobierno, quién respondería por ellas y sus familias? ¿los mismos jefes que las obligaron a ir? Porque en muchos casos fue “voluntariamente a fuerza el acudir a la marcha”, pero ¿si hubiera sido agredida alguna de ellas, asesinada por las anarquistas, qué? ¿Quién se echaría la culpa de ello? ¿Los jefes? ¡Claro que no!, desgraciadamente hubiera sido ése, un caso más sin resolver.

Si bien las policías mujeres tienen “la obligación” porque así lo manda su uniforme y su entrenamiento, entiéndase también que éstas, son madres, hijas, hermanas, tías, sobrinas, que no por portar “un uniforme” son “invencibles” y no es así.

Mientras las autoridades no cumplan con su trabajo, y sigan dando “atole con el dedo” a las afectadas, y mientras sigan siendo “hombres” los que ordenan por encima de las mujeres, esto, no va a terminar ¡nunca!.

amanecerweb

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