¿Manipulara Netflix el caso Paulette, como lo hizo el Gobierno de Peña Nieto?

Es increíble hasta dónde podemos llegar los mexicanos. Desde hace varios días se viene manejando, como algo espectacular, el que la plataforma de entretenimiento Netflix lance la miniserie basada en la desaparición y muerte de la pequeña Paulette Gebara Farah. Una niña con capacidades diferentes, que según lo que supo, luego del drama de su desaparición hasta encontrado el cuerpo de la pequeña, es que su propia madre pudo haberla sentido como un “estorbo”.

Pero, al final, queridos lectores, con este caso, tanto familiares como autoridades “hicieron lo que quisieron, no hubo culpables de la muerte de la niña. Manipularon información y las investigaciones que del caso se levaron a cabo, nunca se conocieron del todo.

Llama la atención ¿por qué una miniserie? Nos preguntamos si hubo documentos “ocultos” que no se dieron a conocer, en un afán de seguir manejando la muerte de la niña “cono un mero y absurdo accidente”. Si bien es cierto que Paulette sufría complicaciones motrices, que fue en lo que se “recargaron” para dictaminar “accidente”, también lo es que as explicaciones que dieron, fueron realmente ridículas.

Recordemos que -presuntamente- la niña desapareció de su recámara durante la madrugada del 22 de marzo del 2010. Horas antes, llegaba con ella y su hermana Lizette el padre de ambas, Mauricio, quien había hecho un viaje “familiar” con las niñas a Valle de Bravo pues, mientras su madre se iba de “farra” a Los Cabos con la amiga y un “amigo misterioso” que después se dijo que éste se llama Roberto Ayala Brian, el papá se hacía cargo de ambas pequeñas.

Sin temor a equivocarnos fue un caso muy controvertido. Plagado de inconsistencias, errores y sobre todo ¡mentiras! Pero, sin lugar a dudas, lo que más dolió a la opinión pública mexiquense, fue el cómo las autoridades peñistas se involucraban en el caso, como si se tratase de “un encargo del entonces Gobernador Enrique Peña Nieto”, y así fue. Quien dirigió el caso fue el exgobernador, a conveniencia de “sus amigos los Gebara Farah”, quienes terminaron “emparentando” con el “incondicional” de Peña Nieto, Luis Miranda Nava.

Nadie entendíamos cómo, viviendo en un condominio de muy alto nivel social, con todas las medidas de seguridad, ¿podía perderse una niña de 4 años con problemas motrices y del habla? Porque según declararon la madre y la tía de la niña, ésta no caminaba bien y mucho menos hablaba pero, peor aún, ¿cómo hubiera podido perderse la niña de su recamara si no fuera por que “alguien de dentro” ayudó en ello? Pero así fue. No se supo nada de Paulette, desde su desaparición y hasta el hallazgo de su cadáver, el 30 de marzo del mismo año (2010), o sea, 9 días después.

Dicho sea de paso, este caso dejó en claro a propios y extraños que lo siguieron a pie juntillas, que “con una buena influencia, cualquiera puede cometer un crimen y salir bien librado”. Y es que se dijo en algún momento, que la niña pudo haber sido sedada por alguno de los padres, pasándoseles “la mano” al grado de que la niña, perdió la vida. Hecho que no se corroboró o no se dio a conocer, pues, insisto, Peña Nieto dirigía el caso, y se hizo como el quiso que se hiciera y se dio a conocer, lo que él quiso que se diera a conocer.

No podemos ser estúpidos e ignorantes a la vez. ¡Claro que hubo mano negra! En ese caso, de otra forma, no nos explicamos por qué tanto movimiento de las autoridades para “conocer” el paradero de la niña. Recordamos cómo ministeriales entraban y salían del condominio de la Familia Gebara Farah. Recordamos cómo, tanto el Procurador -entonces Alberto Bazbaz- y el flamante subprocurador -y luego procurador- Alfredo Castillo Cervantes, entraban y salían del mismo departamento y “con tanta familiaridad”. No se nos olvida, incluso, la llegada de un “helicóptero” al Edificio de Condominios donde vivía la pequeña Paulette, y de éste, dicen, bajó el tristemente célebre Luis Enrique Miranda Nava.

Pero ¿cómo nadie se percató de que la niña estaba en un rincón de su cama nueva? Pues dicen que no. El 26 de marzo, cuatro días después de que se denunciara la desaparición de la niña, el procurador Alberto Bazbaz Sacal estuvo en el cuarto de Paulette sin detectar nada extraño. La niña no había sido localizada en el departamento porque, según él -confiamos en las declaraciones de quien denunció la desaparición- ¿Puede usted creer eso? Pero así fue.

Posteriormente, la madre de Paulette, Lizette Farah dejó entrar a reporteros a su departamento. Levantaron imágenes para televisión donde habla de la desaparición de su hija, ella sentada en la cama donde días después se halló el cadáver. Pero nadie supo nada. Incluso la amiga Amanda de la Rosa ¡durmió durante tres días en la cama de la niña! ¡Qué descaro!, ¿y no se dio cuenta de nada? ¡De verdad los protagonistas de este drama ¡nos creyeron verdaderamente estúpidos!

Luego de tanta publicidad, tantas entrevistas, tanta “fama” a costa de una criatura inocente, resulta que “por fin” fue hallada Paulette. Cerca de la medianoche del 30 de marzo del 2010, agentes ministeriales que por quinta ocasión visitaban el departamento, encuentran muerta a Paulette en el departamento donde vivía con su madre, quien de víctima y testigo pasó a ser indiciada por homicidio, pues se descubrió que la menor fue asesinada por asfixia mecánica por obstrucción de fosas nasales y compresión toracicoabdominal. ¡Esa, fue la primera declaración creíble de las autoridades! ¡Por fin decían la verdad!, pensó la opinión pública.

Bueno, “media verdad” pues, hasta hoy, ¡sigue siendo increíble que nadie se hubiera dado cuenta de que Paulette yacía muerta en su cama, desde el primer día de su desaparición! -según el reporte del forense que practicó la necropsia a la pequeña.

Entonces, el 31 de marzo, con el apoyo de una sicóloga, Bazbaz Sacal incriminó a Lizette Farah. Ambos comentaron que presentaba un trastorno de personalidad que se advirtió durante interrogatorios y entrevistas que concedió durante los días en que estuvo desaparecida su hija, donde se mostró tranquila, fría y distante ante los hechos. 

Cabe comentar que el día 30, el Procurador Bazbaz dictó arraigo domiciliario a los padres y las nanas de la Paulette, incluso, horas antes del descubrimiento del cuerpecito inerte de la niña. Sin embargo, alguien se dio a la tarea de difundir -en medios presuntamente pagados por el Gobierno de Enrique Peña- que la familia Gebara Farah tenía vínculos con gente poderosa económica y políticamente, por lo que el caso, dio un giro inesperado pero muy favorable para los padres de la niña, pues cerca de la media noche del 2 de abril del 2010, la PGJEM solicitó al juzgado tercero de lo penal de primera instancia, con sede en el penal de Barrientos, en Tlalnepantla, levantar el arraigo contra los padres y las nanas de la menor, pues han cambiado las condiciones que dieron lugar a dicha medida cautelar; los cuatro abandonaron el arraigo y el procurador cambió su versión al declarar que no existían elementos para determinar que se trataba de un homicidio y sugirió una nueva hipótesis: la muerte accidental.

Por órdenes del gobernador, Enrique Peña Nieto, el procurador Alberto Bazbaz dejó de dar entrevistas. Las últimas las concedió el 4 de abril a las dos televisoras, donde aseguró que el crimen sería resuelto con ayuda científica. Pidió apoyo a las procuradurías General de la República, del Distrito Federal y de Nuevo León, y hasta el Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos.

Por cierto, al final, quienes ¡refuraron al entonces Procurador Bazbaz!, fueron las nanas de Paulette, Martha y Érika Casimiro Cesáreo, quienes reafirmaron en su declaración ministerial que el cuerpo de la niña no estuvo entre la base de su cama y el colchón en los días siguientes a su desaparición, el 21 de marzo pasado.

Dijeron que ellas tendieron la cama en dos ocasiones sin que hubieran detectado algún indicio de que el cuerpo de la niña estuviera ahí.

“De haber sido así, nos hubiéramos dado cuenta, porque muchas personas fueron a buscarla, se hizo la cama, cosa que yo nunca vi el colchón recorrido hacia atrás, tampoco vi un bulto ni nada, no se me hace lógico que pudiera estar el cuerpo ahí desde el lunes”, sentenció reiteradamente Érika.

Hoy, Netflix, ¿Se meterá hasta lo más profundo y escondido del caso Paulette? ¿De verdad darán a conocer cómo la pequeña Paulette Gebara Farah perdió la vida? O solo será un programa plagado de morbo y las mismas mentiras con las que llevaron a cabo las investigaciones supuestas en torno a la muerte de la niña. Porque, a la opinión pública seguramente le va a interesar conocer quiénes eran esos vínculos ricos y poderosos de los Gebara Farah; o el cómo este caso terminó con algunos amasiatos ¡y hasta boda!, entre los Gebara Farah y servidores públicos mexiquenses.

Al grado de que Luis Enrique Miranda Nava ¡se casó con Alma Saldaña Farah y se dice que Alfredo Castillo Cervantes, también tuvo alguna relación con “La China” -según circuló por la opinión pública durante varias semanas-, lo que hizo pensar a la gente interesada en el caso, que de éste ¡hicieron un verdadero cochinero! ¿Eso lo va a dar a conocer Neflix? No vaya a ser que esta plataforma “se haya vendido caro”, como sucedió con muchos medios de comunicación, a los que -sobre el caso Paulette y la mugre que venía saliendo- les pidieron (sic) “le bajaran tres rayitas a la información”, como sucede hoy en día, en esta administración estatal.

amanecerweb

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