MILES DE RECLUSOS EN RIESGO POR CORONAVIRUS

Desde hace varios años el Estado de México ocupa los primeros lugares en lo que a sobrepoblación penitenciaria se refiere. Sin lugar a dudas, esta entidad requiere de más de dos cárceles nuevas para reubicar a todos aquellos que viven en total hacinamiento en los Centros Penitenciarios sin que haya una respuesta rápida a este que se h convertido en un muy grave problema.

Hoy, ese hacinamiento puede ser “mortal”, si consideramos que los presos, no solo “viven uno sobre de otro”, sino que las enfermedades para éstos se consideran críticas y se pierden vidas a diario debido a la falta de atención que éstos reciben, lo que ha llamado la atención, por años, de los responsables de los Derechos Humanos de los internos.

En lo que al Estado de México se refiere, de los 20 centros penitenciarios a cargo de la administración mexiquense, al menos 18 presentan sobrepoblación. En los Centros Penitenciarios de Readaptación Social (CPRS), localizados en el Bordo de Xochiaca, en Nezahualcóyotl; Ecatepec, Tlalnepantla de Baz, Almoloya de Juárez, Chalco, Texcoco, Cuautitltlán, Otumba, Zumpango, Tenancingo, Valle de Bravo, Jilotepec, Tenango del Valle, Ixtlahuaca, Temascaltepec, Sultepec, El Oro, Lerma y la Penitenciaría Guillermo Colín Sánchez, se detectan de manera constante una serie de irregularidades además de la sobrepoblación.

Por otro lado, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) dio a conocer a finales del 2018 que 11 de las 32 entidades federativas mantenían problemas de sobrepoblación en sus centros penitenciarios estatales.

Luego de dar a conocer los resultados del Censo Nacional de Gobierno, Seguridad Pública y Sistema Penitenciario Estatales 2019, el Inegi puntualizó que al cierre del año pasado se registraron 176 mil 895 personas privadas de la libertad en 255 centros penitenciarios del país, siendo el Estado de México, Nayarit y Durango los estados que tiene más reos que camas en sus centros penitenciarios estatales.

Esto es que, el Estado de México (113%.4%), Nayarit (84.8%), Durango (78.8%), Puebla (31.9%) y Guerrero (17.7%) fueron los estados donde el número de personas privadas de la libertad continuó rebasando la cantidad de camas disponibles. Lo anterior a pesar de las medidas implementadas por la administración pasada como el Nuevo Sistema de Justicia Penal para liberar espacio en estos centros de reinserción social.

Lo anterior sale a relucir, ya que ante la pandemia que se está viviendo, queda claro que los más propensos a contagiarse de Covid-19 son las personas que se encuentran privadas de su libertad, si bien es cierto que se mantienen algunos cercos sanitarios, estarán de acuerdo que, con uno que esté infectado, y ante un hacinamiento 5 a 1, definitivamente no podría haber quien se salve de ser infectado.

Como dicen algunos que han estudiado precisamente esto, es que el problema en los centros penitenciarios va más allá de la sobrepoblación. Hay una mala distribución penitenciaria en el país, pero sobre todo, sus condiciones de vida dentro no cambian, no hay inversión, no hay medicamentos para los presos, la comida es de muy mala calidad y poca cantidad; aunado a ello la corrupción sigue siendo una constante dentro de los penales pues las mismas familias de los reos son los que costean su vida y, sobre todo, no se invierte en personal ni actividades de reinserción para los internos.

Hoy, con la pandemia que nos ataca, y el Gobierno del Estado de México preocupado por la situación, además de saber y entender que un solo enfermo podría contagiar a todo el Centro Penitenciario, es que solicitó ayuda al Gobierno Federal para despresurizar las cárceles, comenzando por el traslado de un centenar de internos que cometieron delitos del orden federal, hecho que ya se dio,

Según las autoridades mexiquenses, solicitaron al gobierno federal trasladar a los más de mil PPl que están por delitos federales, pero nuevamente tienen que ver con su proceso judicial como tal y obviamente que nos apoyen con personas que están privadas de la libertad en el Estado de México, que no necesariamente son de delitos federales, pero que son de alto riesgo, ya que de alguna manera ponen en riesgo y la gobernabilidad del centro penitenciario.

Pero imagínese usted. Supuestamente, la federación debe tener como 8 mil espacios disponibles que son para todas las entidades y todos los estados están solicitando parte de esos espacios, lo cual no se ha hecho todavía.

Pero tengo que insistir, una y otra vez, decenas de presos están en riesgo ante este virus, aún no controlado en nuestro país. Como ejemplo, he de ponerles el penal de Chiconautla, cuya sobrepoblación es escandalosa, siendo éste el penal peor evaluado de los centros penitenciarios del Estado de México.

Imagínese usted que éste, trabaja con una sobrepoblación de más del 450% de su capacidad, albergando toda clase de criminales ¡y hasta gente que es inocente y que simplemente no puede salir de ahí!, pues bueno, si hablamos de un penal hecho para 1200 presos y tiene 5600, imagínese usted de qué estamos hablando y si a esto le sumamos que hay presos que purgan penas de más de 300 años de cárcel, pues todos los presos, “sin querer”, puede que hayan ganado su “pena de muerte”.

Cabe comentar que en el Estado de México, el Congreso tiene congelado el autorizar la construcción de dos penales más para despresurizar los existentes, sin embargo, se espera que ante esta contingencia, los legisladores “tomen en serio su trabajo” y vean la posibilidad de autorizar la construcción de esos dos penales, a no ser que estén esperando que un importante porcentaje de presos pierda la vida infectados de Covid-19, lo cual está más que latente…

amanecerweb

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