‘Mis mujeres’ de Héctor Luna de la Vega

Hace dos años preparé un artículo sobre la mujer aludiendo a mis cercanas. Lo titulé “Mis Mujeres”, rematándolo con la expresión “las amo”. Me referí a mi madre, culta autodidacta, a Tere mi cómplice de recorrido de existencia y Alejandra mi hija; adicioné a Paty mi nuera y tres nietas (Regina, Alexa y Natalia), al ser la vertiente femenina de mi Ser.

Los días 8 y 9 de este mes marcan un hito en la historia por emanar del devenir de nuestras mujeres, quiénes derribaron muros de menosprecio e incomprensión.

Estos días dieron visibilidad a innumerables mujeres de mi México. Por ello evoco a dos destacadas féminas de gran lucha, una mexicana y otra francesa.

Matilde Montoya, primera en titularse (1887), como Médica en la Facultad. A los 16 años afloró como partera, para ingresar a los 24 años a la educación superior, cuando estaba prohibido estudiara tal disciplina una mujer, induciéndola exclusivamente a ser enfermera o curandera.

Siguió los pasos de la primera médica: Elizabeth Blackwell, titulada en 1849, en EE.UU. Matilde contó con el apoyo de Porfirio Díaz, quien ordenó le otorgaran facilidades para desarrollar sus estudios, asistiendo a su examen recepcional.

Rememoro, asimismo, a la marxista Simone de Beauvoir, pareja de Jean-Paul Sartre, quien hizo época venciendo prohibiciones, con gran talento y carácter, desempeñándose como sólida defensora de los derechos de las mujeres en Francia y el mundo, expresando “no se nace mujer, se llega a serlo”; su libro “El Segundo Sexo” fue punto de partida teórico para grupos feministas.

Al señalar a las mujeres y a mis mujeres, lo hago con alto respeto y enorme cariño y apego a esa sólida vertiente de mi ser; las mujeres son para la sociedad ejemplo, estímulo, motor e impulso en todas las actividades por ellas desempeñadas.

Reitero; a mis mujeres las amo.

hectorluna20206@gmail.com

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