Nombramiento de Contralor, ¡violenta ley universitaria!

Por Karina Rocha

Universidad Autónoma del Estado de México. ¡Autónoma!, significa que no depende de nada ni nadie, que goza de independencia y autosuficiencia, y si bien es cierto que, en el caso de la Máxima Casa de Estudios, ésta recibe “apoyo” del Estado y la Federación, eso no significa que ¡esté vendida!.

En últimas fechas, la polémica en torno al “nombramiento” por parte del Congreso mexiquense de “un contralor” para la Uaemex puede provocar un estallido estudiantil, pues es contra ellos que pretenden imponer personal a la Máxima Casa de Estudios cuando, hay que decirlo, “nadie por encima del Rector”.

Desgraciadamente este movimiento es meramente político-electorero, que deriva de la pretensión de “apoderarse de las instituciones” para “dominar” a México en todos los sentidos, hecho que vulnera, no solo la autonomía universitaria, sino la libertad de los mexicanos.

Así como el pretender dividir en dos municipios el de Ecatepec, en un afán de “minimizar” el padrón electoral de esa municipalidad, parece entonces que lo mismo buscan para que la UAEMex sea controlada por un grupo de poder político y lograr su objetivo: control total.

Se dice, tanto dividir Ecatepec como “imponer” un Contralor en la Máxima Casa de Estudios, fue iniciativa del Senador mexiquense Higinio Martínez Miranda, de quien no es desconocida su intención de ser Gobernador del Estado de México en 2024.

De ahí que, controlar a los universitarios mexiquenses –que significan votos importantes- a través de un Contralor que “controle” a la actual administración universitaria en aras de que, en el 2021 también habrá elecciones para un nuevo Rector.

Se dice, entonces, que no habría mejor manera que postular como candidato a la Rectoría a Victorino Barrios Dávalos para ocupar ese lugar y de ahí que Higinio Martínez Miranda “tenga la certeza” de que “o votan por él, o no hay Universidad”.

Así de perversa puede considerarse esta estrategia, misma que no tendría ni por qué estarse “jugando”, toda vez que, una imposición para vulnerar la autonomía de la Máxima Casa de Estudios podría derivar en un estallido como el que se viviera en 1968, al sentirse los universitarios “manipulados” para un fin político y no meramente académico.

Si eso es lo que se busca, en lugar de cumplir con las promesas de paz, estabilidad económica, social y política en México, no puede haber mejor manera que ésa, la de la imposición.

En cuanto al hecho de pretender impulsar a un “extraño” a la rectoría de la Máxima Casa de estudios que, de antemano sabemos que Victorino Barios Dávalos no es desconocido, pero sí ajeno a la Uaemex, hemos de comentar que ni por “dedazo” podrían llevar a cabo dicha acción, toda vez que los requisitos para dicho cargo son:

1.- Ser mexicano por nacimiento, en pleno ejercicio de sus derechos.

2.- Ser mayor de 35 años al momento de la elección

3.- Ser miembro del personal académico definitivo

4.- Tener título profesional de licenciatura expedido por Universidad Pública mexicana, igual o equivalente a las que expide la institución.

5.- Tener grado académico de maestro o doctor, otorgado por institución de educación superior reconocida por la Secretaría de Educación Publica

6.- Tener por lo menos cinco años ininterrumpidos de antigüedad como personal de la Universidad, prestando sus servicios a ésta de jornada completa al menos un año antes inmediato a la elección.

7.- Haberse distinguido en su actividad profesional, demostrar su interés por los asuntos universitarios y, gozar de estimación general como persona honorable y prudente.

8.- Los demás que señale la reglamentación aplicable.

Requisitos que en su mayoría no cumple Barrios Dávalos, pero más que eso, la imposición es la que debe de considerarse, al tiempo de evitarse suspicacia alguna, ya que se ha dejado saber que la “preocupación” de la Máxima Casa de Estudios del Estado de México es dar

cumplimiento con la Ley del Sistema Estatal Anticorrupción y que el nuevo contralor llegara a investigar la situación financiera de la Universidad, hecho que es falso, toda vez que las finanzas de la UAEMex han sido reconocidas como limpias y transparentes, por lo que es hablar de más el pretender sembrar dudas a ese respecto.

Aun así, traspasando las líneas del respeto entre instituciones, es que el Poder Legislativo se atrevió a lanzar una advertencia al rector de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) imponiendo un plazo para respetar la designación de Victorino Barrios Dávalos como contralor interno de esa institución, de lo contrario, la Cámara de Diputados recurriría a la Fiscalía General de Justicia de la entidad para denunciar el acto de desacato.

Pero no llegó a tanto. El pasado jueves 24 de septiembre el propio Rector, Alfredo Barrera Baca, informó que Doctor Victorino Barrios Dávalos se incorporó a la Universidad Autónoma del Estado de México para cumplir la importante labor de contralor, que se desprende de las reformas para la implementación del Sistema Estatal Anticorrupción.

Con ello, se cumplió con el mandato de la Legislatura mexiquense, refrendando el compromiso de la UAEM y la Administración 2017-2021 con la transparencia y la rendición de cuentas, comprometiéndose a dar todas las facilidades al nuevo contralor, para realizar las actividades que le fueron encomendadas.

Ahora bien, sabemos que no hay modificación alguna a la ley como para que el contralor fuera nombrado por la Legislatura local y no por el propio rector. Entonces, debió existir previo acuerdo del Congreso para que se determinara que el nombramiento del contralor saliera por convocatoria de una comisión y se determinara por ellos. Esto es que, dicho acuerdo para atraer esa responsabilidad, de no existir, el proceso sería invalido al violar la ley universitaria.

Sin embargo, la Ley Universitaria ¡no tuvo, reformas, adiciones o cambios!, y ésta dice que “…. al Contralor lo nombra el Consejo Universitario a propuesta del Rector”, lo cual no sucedió pues, insisto, hubo, además de amenazas, imposición.

Queda claro que este proceso esta viciado desde su inicio, lo que ha derivado en que la UAEMex haya interpuesto un amparo contra la designación del Contralor.

Dicho sea de paso. Victorino Barrios, de quien no se niega su capacidad y probidad, el 25 de septiembre del 2019 dejó el cargo de Contralor del Poder Legislativo, después de 15 años y 10 meses de mantenido en el cargo.

Entonces, se hablaba de que éste podría ser nombrado titular de la Auditoría Superior de Fiscalización del Estado de México, sin embargo, el cargo quedó en Miroslava Carrillo Martínez, otra imposición de Higinio Martínez Miranda.

Sin embargo, desde entonces, se sabía que Victorino Barrios Dávalos sería nombrado Contralor de la UAEMex, tal como entonces se dio a conocer en este mismo espacio, por lo que valdría la pena preguntar cuál fue realmente el proceso de selección de los legisladores que, supuestamente, entrevistaron a 34 aspirantes a la Contraloría de UAEMex, si ya se tenía el “as bajo la manga” llamado Victorino Barrios.

¿En dónde quedaría entonces respetar la Nueva Ley Anticorrupción?, cuando se presume, prevalece la “imposición” en los nombramientos que se están llevando a cabo. Por lo pronto, no hay rastro de la debida reforma, por lo que habría que revisar si legalmente existe algún fundamento que permita la intervención de la Legislatura y en qué casos, si así fuera.

amanecerweb

amanecerweb

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *