Ópera y literatura en “Las canciones de Miarka”

Entre murales de Vlady (1920-2005) y acompañada por el pianista de origen polaco Józef Olechowski, la soprano mexicana Luz Angélica Uribe presentó Las canciones de Miarka, del poeta francés Jean Richepin (1849-1926).

En una breve bienvenida, explicó que esta novela fue muy conocida y emigró hacia otras formas del arte; el compositor y organista francés Alexandre Georges (1850-1938) le dio forma musical a las canciones.

Ante un variado público, entre jóvenes, niños, adultos y adultos mayores, la también productora de espectáculos operísticos inició la narración de la vida de Miarka, quien quedó huérfana al nacer y a cargo de su abuela, una vieja gitana.

A través de breves relatos, los espectadores pudieron conocer la vida de esa pequeña, quien sufrió diversos descalabros, como el odio del pueblo que la vio nacer y el destierro, provocados por la envidia de una mujer; el fallecimiento de su abuela, así como la muerte de dos hombres que la amaban, pero también el final feliz, con el encuentro de su familia gitana y el rey, con quien se unió.

Tras cada historia, la soprano leyó un poema de Georges e interpretó una canción. ”Himno a la rivera” fue la primera, seguida por “Himnos al sol”, “Los dos besos”, “Marcha gitana”, “La sabiduría”, “El agua que corre”, “La palabra”, “Nubes”, “El polvo”, “La lluvia”, “Himno de los muertos”, “Fiesta nupcial” y “Cántico de amor”.

La Capilla de la Biblioteca Miguel Lerdo de Tejada guardaba silencio en cada interpretación y explotaba en aplausos al final de cada una de ellas. Y es que, como dijo Luz Angélica Uribe, “aunque no se conozca el idioma, la música de todas maneras nos toca”. Dentro de este ciclo de Conciertos de Bellas Artes, la ganadora de la medalla Mozart en 1994, también se presentará en la Biblioteca Vasconcelos, el segundo viernes febrero.

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