Poblanas transforman el ocoxal de los pinos en artesanías

Las hojas que caen del los pinos en los bosques cercanos a la comunidad de San Juan Cuauhtémoc, municipio de Santa Rita Tlahuapan, son recolectadas una por una por el grupo de mujeres del colectivo Cihuame Ixtlauatl, quienes las limpian para crear hermosas artesanías.

Las siete mujeres de la localidad se dedican a la elaboración de piezas originales hechas de ocoxal, la hoja o barba que cae del pino y que abunda en la Sierra Nevada del Parque Nacional Iztaccíhuatl.

La tarea es ardua pues deben de realizar largas caminatas por las praderas y colinas para elegir las ramitas de ocoxal, mismas que servirán para la elaboración de cualquier objeto que tengan en mente.

La recolección, de preferencia, la realizan en diciembre, ya que los pinos sueltan sus ramas y estas secan más rápido y no se manchan, como ocurre en la actual temporada de lluvias.

Este material, que proviene de bosques con certificación de buen manejo forestal, les permite crear aretes, collares, servilleteros, manteles, pulseras, canastas, paneras, galleteras, llaveros, bolsas de mano, bolsas de colgar, centros de mesa, esferas, sombreros y diversos adornos navideños.

El colectivo Cihuame Ixtlauatl (Mujeres del campo, en náhuatl) fue creada hace cinco años y está dirigida por estas mujeres que buscaban autoemplearse, sin embargo, este proyecto se ha vuelto sustentable y ha permitido que sus piezas se comercialicen en diferentes estados de la República y el extranjero.

Sin embargo, estas artesanas poblanas no solo han logrado consolidar su empresa, sino que además dieron un gran salto para romper el estigma que prevalece en su comunidad, mismo que frena el desarrollo de la mujer: el machismo.

Margarita Bueno de Jesús, representante del colectivo, cuenta que 40 mujeres llegaron al curso de capacitación que se impartió hace siete años por parte de artesanas de la Sierra Norte de Puebla, con el auspicio de la Comisión Nacional Forestal (Conafor).

“Al principio estuvieron tomando el curso, pero a lo largo del tiempo nada más quedamos siete (…) Hay muchas personas que no se integran por el machismo que hay en la comunidad. ‘¿Dónde andan? ¿Por qué en la calle? ¿Por qué no estás en la casa?’”.

Aclara que las integrantes del colectivo dedican la mayor parte de su tiempo a las actividades del hogar, “y a parte tenemos este hobby, que es venir hacer nuestras artesanías”.

Reconoce que realizan sus labores como amas de casa: “Nosotras, por ejemplo, tenemos que hacer comida en la tarde o en la noche y los esposos, ya nada más se calientan. Tenemos ese apoyo”.

Margarita Bueno expresa que la conformación del grupo les cambió la vida a sus integrantes, “porque antes no salíamos para conocer lugares bonitos, por lo menos yo, nunca había viajado en avión y nunca había ido a un hotel de lujo, como en Cancún”.

De igual forma, refiere que las complementa y reafirma como amigas: “Le hacemos a la psicología y todo. El desahogo. El compañerismo es lo básico, hacemos convivio por todo, cumpleaños, y siempre estamos comiendo, siempre estamos festejando algo. Esto nos ha ayudado mucho a no deprimirnos o enfermarnos con la pandemia”. Recuerda que el comisariado las invitó a participar en el curso sobre manualidades con los recursos naturales de la comunidad y se les otorgó una asesoría a través del grupo Bioan.

“Ellos nos han asesorado desde el principio y nos han dado cursos sobre cómo hacer los diseños, cómo fijar los precios y a mejorar nuestros productos cada día. Darles un buen inicio, un buen terminado”. En su caso, reconoce que tenía como pasatiempo realizar cuadros y pinturas al óleo, por lo que al descubrir la materia prima al alcance en el bosque, esta actividad la atrapó: “También hacía artesanías pero en bordado de listón, bordados de bolsas, pintura en tela y ahora tenemos la materia, lo principal, aquí en el pueblo y hay que aprovechar. Nos ha gustado el diseño”.

Recuerda que tras el curso las artesanas practicaron durante dos años como mera actividad recreativa hasta que llegaron los ingenieros de la Conafor, quienes las impulsaron con su iniciativa a través de diferentes apoyos de financiamiento.

De esta manera, la institución federal encargada de regular el uso de recursos naturales apoyó para obtener el certificado de manejo sustentable para el aprovechamiento forestal responsable de la zona.

Además de Margarita Bueno, este grupo está integrado por María Paz Sánchez Hernández, Silvia Rodríguez Juárez, Beatriz Bueno de Jesús, Rosalba García Ordaz, Zitlally Luciano García y Paulina Luciano García.

“De las personas que integramos esta empresa, la de mayor edad tiene 67 años. Hacer un buen diseño no tiene edad, hacer un buen trabajo no tiene que ver con la edad; y la más chica tiene 24, ella nos ayuda mucho en lo que es redes (sociales)”; sin embargo, aclaró que otras personas también apoyan, en especial, para el terminado de algunos productos o en la recolección.

Respecto al nombre del colectivo de artesanas, Margarita afirmó que surge debido a que las personas que les enseñaron este oficio hablan náhuatl: “Cuando empezamos a ver el nombre para la empresa acordamos buscar uno en esa lengua. Nos guiamos en Internet. Queríamos algo de aquí y que hiciera referencia al campo, somos mujeres de campo y nos gustó”.

Los collares, aretes y pulseras son los productos predilectos de Margarita. A ellos ha añadido su propio toque como piedras preciosas, perlas cultivadas, cadenas, bisutería, talavera y terminaciones en chapa de oro, como argollas.

“Las bolsas han sido un gran éxito, con tela bondeada (resultado de un proceso de laminación, en donde se adhieren dos capas de tela juntas y en medio de éstas se coloca una espuma, como la goma EVA u otra sustancia adhesiva) y cierre, pero la base principal es el ocoxal”. De esta manera, la creadora del diseño que lleva por nombre Puebla consta de un collar, pulsera y aretes confeccionados con ocoxal decorados con añadidos de chapa de oro y talavera: “Es un trenzado que ha tenido mucho éxito, es mi preferido y se ha vendido mucho”.

Asimismo, añadió que la más reciente innovación es el pintado del ocoxal, lo que hace más vistosos sus diseños, no obstante, cada artesana tiene sus propios diseños, mismos que todas aprenden para completar los pedidos.

Ya que sus manos son la única herramienta para producir su línea de artículos, Margarita indicó que se requiere de cierto tiempo para la elaboración, la cual puede tomar horas o días.

N obstante, las artesanas laboran al ritmo que les marcan los pedidos y cuando estos escasean, se dedican a diseñar e innovar, por lo que alistan un nuevo catálogo, además de que registran sus diseños. “El proyecto para este año es buscar a una chica de aquí del pueblo, de la comunidad, para que salga en el siguiente catálogo portando nuestros accesorios, ya sean las bolsas, la joyería para que la gente de aquí se sienta más orgullosa y darle trabajo a nuestra comunidad”, agrega Silvia Rodríguez Juárez, tesorera del colectivo.

Debido a su inigualable esfuerzo, este grupo ha tenido la oportunidad de acudir como invitado a diferentes exposiciones y ferias artesanales en ciudades como Cancún, Guadalajara, y entidades como Estado de México y Puebla, “todo gracias al producto, nos ha abierto las puertas para ofrecer nuestro trabajo”.

Actualmente, cuenta con una lista de clientes recurrentes, de los cuales algunos son de Estados Unidos; de igual forma completó un catálogo donde la gente puede conocer sus productos principales y “sus precios son accesibles”.

Por último, Silvia indicó que la pandemia ha lastimado sus ingresos, pues una de sus distribuidoras en Puebla tuvo que cerrar, por lo que promocionan sus creaciones a través de redes sociales, Facebook e Instagram, como Cihuame Ixtlauatl. Además, el colectivo realiza envíos a nivel nacional y muchos paisanos en la Unión Americana adquieren y promueven sus productos, además de que vía WhatsApp (221 183 62 60) también se pueden realizar pedidos.

amanecerweb

amanecerweb

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *