Poesía, punto de encuentro de la sociedad

Al recordar que la palabra poesía es femenina, las participantes de la actividad de lectura “Mujeres poetas en la FIL de Minería”, realizada en el Salón El Caballito de la 41 Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, señalaron que es necesario escuchar a las mujeres y que la misma sociedad se escuche.

Ante un espacio lleno de personas de todas las edades y género, acudieron a la cita las poetas Mariana Bernárdez, Roxana Elvridge-Thomas y Aura María Vidales, moderadas por la experta en literatura iberoamericana, Adriana Cortés.

Bernárdez, alumna del filósofo mexicano Ramón Xirau y la poeta Dolores Castro, fue primera en hacer suya la palabra y después de recitar “…La cicatriz es una puerta…”, reflexionó: “La poesía nos tiene que ayudar a dar un paso adelante, a un mundo de personas, no a un mundo divido entre hombres o mujeres”.

Enseguida, Elvridge-Thomas, Premio Nacional de Poesía Joven de México Elías Nandino 1990, por El segundo laberinto, compartió piezas que reflexionan sobre la relación de los gatos y la condición humana, nutriendo a los presentes de ideas como «y te llevan a otros mundos de colores y sonidos”.

Aura María Vidales, quien ha publicado sus versos en revistas o antologías de Estados Unidos y Austria, anunció que “yo traigo sonetos. Ahora he dejado el verso libre”, y enseguida de su voz empezaron a emanar imágenes como “la palabra como un destino” o “el origen fue el canto”.

Para concluir la actividad, se reflexionó sobre la presencia y actualidad de la actividad feminista en el país y el mundo. Una de las ideas en que coincidieron las tres poetas fue que “como sociedad se debe apuntalar y nutrir el concepto comprendernos, no solo el tolerarnos”.

Aprendemos de la juventud, de nuestras mujeres. Con todo lo que están haciendo, nos ayuda a cambiar estas sociedades violentas en las que vivimos y, para eso, la poesía también es herramienta”, remató Aura María Vidales, Premio 1991 del Círculo Español de Orange County y la Sociedad Literaria de Los Ángeles, California, 1990.

amanecerweb

amanecerweb

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *