Sheinbaum desprotege a su policía

Por Karina A. Rocha Priego

Una vez más la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum ¡le falla a su gente!, dejando en claro que, a ésta, como a muchos otros “morenistas”, lo único que les importa es “un voto para llegar al poder”.

El pasado 2 de octubre se celebró el 53 Aniversario de la Matanza de Tlatelolco, un día negro para México, per también hay que considerar que de no haber actuado el presidente Gustavo Díaz Ordaz, la situación en nuestro país hubiera sido peor.

Desde entonces, la libre entrada a nuestro país de centroamericanos empezó a mover los ideales de los estudiantes mexicanos. Y en ese 2 de octubre, todo empezó por una simple y llana “riña estudiantil” que se salió de control en el centro de la Ciudad de México, donde el grupo antimotines de la policía capitalina, conocido como Cuerpo de Granaderos, intervino para calmar la riña. Pero lo hizo de manera brutal.

Golpeó a decenas de estudiantes y testigos de la pelea. Persiguió a los jóvenes hasta las escuelas donde buscaron refugio y también allí agredió a alumnos y profesores que impartían clase.

Cuatro días después, estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Instituto Politécnico Nacional (IPN) organizaron una marcha contra la violencia policial, lamentablemente a esa marcha se sumaron miembros del Partido Comunista Mexicano; desde entonces, la frustración política de gentes como esa es la que sigue causando problemas en México.

A partir de ese momento empezó un movimiento estudiantil que en pocas semanas creció rápidamente. La UNAM, el IPN y otras universidades del país se declararon en huelga.

Las autoridades reportaron autobuses quemados y el estallido de artefactos explosivos. Decenas de jóvenes fueron detenidos y en el Zócalo, la plaza central del país, se desplegaron tanquetas y decenas de militares.

El Ejército ocupó las instalaciones de la UNAM y el IPN, pero no logró contener el movimiento agrupado en el Consejo Nacional de Huelga (CNH).

El rector de la Universidad Nacional, Javier Barros Sierra, renunció en protesta por la invasión a la autonomía universitaria.

El movimiento sólo fue contenido hasta la tarde del 2 de octubre. Ese día se había convocado una nueva marcha de protesta que partiría de la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco.

Cientos de soldados rodearon el sitio. Cuando los estudiantes anunciaban que se cancelaba la caminata para evitar violencia, inició una balacera contra la multitud.

Cincuenta y tres años después, sigue sin esclarecerse dónde empezaron los disparos. Tampoco se sabe realmente cuántas personas murieron o fueron heridas.

Pero el ataque se convirtió en un parteaguas en la historia del país. Desde el 2 de octubre de 1968 México fue otro, social y políticamente distinto al del día anterior.

Pero 53 años después, un grupo de “seudoanarquistas” -dícese del anarquismo como la doctrina política que pretende la desaparición del Estado y de sus organismos e instituciones representativas y defiende la libertad del individuo por encima de cualquier autoridad- vuelve a las andadas, convocan a marchas que se convierten en turbas destructoras, vándalos que pretenden “provocar” a los cuerpos policiacos” para revivir aquella matanza y convertirse en mártires de la historia.

Pero los tiempos son otros. Se supone que, al paso de los años, como seres humanos hemos evolucionado, vemos más allá, no así sucede con quienes pretenden no recordar la historia sino revivir la historia y, curiosamente, siempre es a través de la violencia y la destrucción.

Eso se vivió, otra vez, el pasado 2 de octubre, cuando la marcha conmemorativa por el 53 Aniversario de la matanza de estudiantes en Tlatelolco se convirtiera en una manifestación violenta que dejara saldos lamentables.

Días antes, la Jefa de Gobierno aseguró que el gobierno de la capital busca que la presencia policial en las manifestaciones ofrezca todo el acompañamiento y la protección a los asistentes, pero sin generar provocaciones. Se dice, ordenó a “sus policías”, no solo no caer en provocaciones sino “no repeler agresiones”, o sea, si atacaran a los uniformados ¿ellos debían permitirlo? ¿entonces, para qué el uniforme?

Lo cierto es que esas provocaciones, esa violencia, ese vandalismo, provocó que una mujer policía de la Secretaría de Seguridad de la Ciudad de México, sufriera quemaduras en su rostro, por parte de mujeres y hombres que llevaban todo tipo de armas, aun así, la valentía de las mujeres y hombres policías, impidieron mayores destrozos, sí, pero una joven mujer fue quemada, ¿eso no es de castigarse?

Los servidores públicos como Claudia Sheinbaum, todavía no entiende que “los derechos de unos terminan cuando empiezan los de otros”, si bien es cierto que los uniformados “están entrenados” para repeler toda clase de manifestaciones, no así las agresiones físicas que ponen en riesgo la vida de los policías. Nada, absolutamente nada, vale la vida de un uniformado porque no dejan de ser seres humanos. ¿Qué parte no entenderán estos políticos que los policías también son seres pensantes, que tienen familias y que trabajan para sobrevivir?

No, definitivamente esta señora ¡no entiende! Es cierto que violencia genera violencia y que, precisamente, eso fue lo que sucedió ese 2 de octubre de 1968. El repeler una turba de estudiantes, no todos mexicanos, fue lo que generó en la matanza de Tlatelolco, sin embargo, ello no implica que hoy, quienes están para salvaguardar la integridad de los ciudadanos, como son los policías, tengan que cruzarse de brazos ante la embestida de gente que “se dice anarquista” pero que no son más que vándalos provocando violencia y, peor aún, que permitan ser agredidos como esta joven mujer que terminó siendo quemada.

Claro que los “seudo anarquistas” que provocaron la violencia este 2 de octubre, no sabían ni de qué se trataba la marcha, pues su objetivo fue saquear tiendas y agredir a las personas que encontraran enfrente de ellos. Esta no es la primera ni la última vez que se observará este tipo de violencia.

Los jóvenes de hoy ¿conocen a fondo la historia de nuestro México? ¿En verdad saben cómo se suscitaron los hechos hace 53 años? Estamos ciertos de que no. Si hoy nos colamos entre estas gentes y preguntamos ¿qué se conmemora el 2 de octubre? El 99.9 por ciento no tendrá ni idea de lo que se les está preguntando, de ahí que salir a las calles a vandalizar, pretendiendo “conmemorar” un aciago día como el 2 de octubre, es una mera simulación y la mejor “oportunidad” que tienen para ¡destrozar todo lo que encuentran a su paso!, causar temor y destruir una vida, como la de la mujer policía quemada; una joven que tiene todo el futuro por delante, pero que tendrá que ocupar su tiempo en sanar su rostro.

Aquí la pregunta es ¿cómo será apoyada esta mujer policía por parte del Gobierno de la Ciudad? Porque la joven cumplió las órdenes de la Jefa de Gobierno “no caer en provocaciones” de esos vándalos, y solo recibió quemaduras en su rostro…

amanecerweb

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