Una historia sintética y sucinta del fotoperiodismo en México

Tres dinastías han marcado el fotoperiodismo mexicano: la de los Casasola, en las primeras décadas del siglo XX, durante la Revolución Mexicana; la de los Hermanos Mayo, exiliados españoles que llegaron a nuestro país en 1939; y la de los Valtierra, que tras el empuje (a mediados de los años 80) de Pedro, el hijo mayor de la familia zacatecana Valtierra Ruvalcaba, continúa hasta nuestros días. De este linaje habla el libro El sentido de mirar: los hermanos Valtierra en el fotoperiodismo mexicano.

Escrito por Eloy Valtierra Ruvalcaba, el volumen narra los principales momentos de una casta de hacedores de imágenes que inicia con Pedro y que continúa con Eloy, Victoria y Rodolfo. “Es una historia sintética y sucinta del fotoperiodismo en México”, y las razones para haber elaborado esta obra son muy simples, afirmó el propio Eloy durante la presentación de su obra, durabnte la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería (FILPM).

Entre ellas, continuó, guardar la memoria de lo que, como fotógrafos, han hecho los Valtierra Ruvalcaba, pues, dijo, muchos profesionales, al retirarse o morir, se van sin haber compartido sus experiencias, sin dejar testimonio de su trabajo ni de las técnicas que los ayudaron a hacerlo mejor. Una segunda es hacer patente que el fotoperiodismo cumple un papel fundamental como soporte de la memoria de una sociedad, pues transmite información y conocimiento.

Por último, indicó, mostrar que la fotografía es una unidad compleja, por lo que es necesario aprender a leerla y a entenderla, para reconocer sus valores y su historia. “No debemos olvidar que el fotoperiodismo habla de los otros; el fotoperiodista es aquel que ve al otro”, señaló el también fundador de la agencia Eikon, especializada en asesoría en producción gráfica e imagen institucional y coeditora, junto con Ediciones Sin Nombre, de El sentido de mirar.

Eloy Valtierra estuvo acompañado durante la presentación de dos amigos y colegas: los fotógrafos Frida Hartz y Pedro Mera, además del hermano menor de la dinastía: Rodolfo. En su intervención, Hartz recordó que el iniciador de la casta fotográfica de los Valtierra fue Pedro, quien aprendió de forma empírica de los fotógrafos de la oficina de Los Pinos, a donde se fue colando tras ejercer de bolero en ese lugar.

Después de su paso por el diario unomásuno, abundó, fue el encargado de fundar y dirigir el área de fotografía del diario La Jornada, en 1984, para luego crear su propia agencia, Cuartoscuro, en 1986. El libro repasa seis momentos: 1. Los fotoperiodistas de los viejos y los nuevos tiempo: siglos XIX y XX; 2. Pedro Valtierra Ruvalcaba: creador nato de imágenes; 3. Eloy Valtierra Ruvalcaba: de la biología al fotoperiodismo; 4. Rodolfo Valtierra Ruvalcaba: fotógrafo de las urbes y los marginados; 5. Victoria Valtierra Ruvalcaba: una fotógrafa entre varones y sin complejos, y 6. Análisis de conceptos temáticos y géneros fotográficos abordados por la familia Valtierra.

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