Valle de Bravo, de capa caída por el COVID-19

Cristian Gómez está sentado a la entrada de su negocio que mira a la laguna de este centro turístico, su mirada que refleja una tristeza desolada se detiene frente al muelle donde se rentan lanchas y yates, ahora silenciosos y solitarios, como el cuerpo de agua que apenas tiene algunas ondas. La ola del COVID-19 alcanzó a este pueblo mágico.

«Nos ha afectado completamente en nuestras finanzas, como puedes ver no hay nada de turistas, las zonas en las que podemos prestar un servicio están cerradas: no hay acceso al mirador de Monte Alto, Cascadas de Velo de Novia y otros atractivos turísticos están completamente solos”, comparte con la voz quebrada.

En un recorrido, se da cuenta de que la sana distancia, implementada para evitar la propagación de la nueva cepa de coronavirus en el país, se ha seguido a pie juntillas: restaurantes, hoteles y bares, de los mayores atractivos turísticos de este municipio mexiquense están cerrados. Impera el silencio en Valle de Bravo.

Cristian señala que desde el inicio de la emergencia sanitaria ante el coronavirus, los negocios del pueblo mágico han registrado pérdidas de hasta 99 por ciento, pues los centros recreativos y las zonas turísticas están cerradas. Los visitantes, nacionales o extranjeros, brillan por su ausencia.

El corazón de Valle de Bravo luce desierto. Las calles y muelles apenas y registran movimiento. Por ahí está Eleuteria Miguel Castillo, ella tiene un negocio de ropa artesanal. Habla con los ojos aguados y la voz entrecortada.

Ella lamenta la situación que vive, el negocio es lo que le da de comer, tiene cinco hijos, la mayoría adultos, pero uno de ellos está en prisión, quien le encargó a su nieta. Eleuteria es quien la provee, pero el brote de COVID-19 le ha complicado “la cosa”.

Eleuteria comenta que en la localidad hay 21 mujeres mazahuas que viven de sus artesanías, sin ningún tipo de apoyo gubernamental, por lo que en la actual situación, llamaron al presidente Andrés Manuel López Obrador a que les destinen apoyos económicos para sobrellevar la situación.

«Ya es muy tarde y no he tenido ninguna venta y así ha sido toda la semana, ya no sabemos qué hacer, no hay turistas que vengan a comprar nuestros productos. Tengo una nieta que tengo que mantener, tengo un hijo en la cárcel y pago renta, hoy no sé cómo le vamos a hacer», aseveró la mujer.

Más adelante, Francisco Piña Martínez, uno de los tantos que viven del comercio a las orillas de la laguna, compartió que sus ventas cayeron 100 por ciento y calificó a la epidemia de COVID-19 como “una estrategia del gobierno”, pues dijo que en la localidad no hay ningún contagio.

«Hasta ahora no tenemos venta de nada, necesitamos apoyos del gobierno federal, porque si no salimos a trabajar, nuestros hijos no tienen nada que comer. Yo siento que es una estrategia de gobierno, el coronavirus, yo aquí no he escuchado nada de ningún contagio. Yo le pido al gobierno que nos eche la mano, no tenemos nada de venta”.

amanecerweb

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