Venecia sufre su peor inundación desde 1966

* El ‘acqua alta’ alcanza los 187 centímetros durante la noche del martes y anega el vestíbulo de la basílica de San Marcos. El gobernador de la región habla de «devastación apocalíptica»……

Los venecianos viven en esta época del año refrescando cada minuto la aplicación del Centro de Previsión de Mareas, que permite saber hasta qué nivel puede llegar el acqua alta.

El martes había luna llena y muchos se temieron lo peor, pero se fueron a cenar con el último dato de 140 centímetros. Pasadas las diez empezaron a sonar las sirenas.

Un viento de más de 120 kilómetros por hora formó un pequeño maremoto en la laguna que provocó una subida de hasta 187 centímetros, la mayor desde la histórica catástrofe de 1966. Muchas de las 71 góndolas de la Riva Degli Schiavoni rompieron las amarras y salieron flotando hasta dar contra las columnas del Palacio Ducal.

Algunos barrios se quedaron a oscuras y el agua entró violentamente en la basílica de San Marcos. Luego comenzó una subida por toda la isla que causó dos muertos, anegó restaurantes, palacios y comercios y obligó a cerrar escuelas. La ciudad está en alerta hasta el viernes por riesgo de que este episodio se repita.

La ciudad empieza a estar harta de algo que todo el mundo cree que se podría evitar. Los efectos del cambio climático, que han aumentado la frecuencia y la intensidad de las tradicionales mareas de otoño (el año pasado sucedió algo parecido), un fuerte temporal y la negligencia en la construcción de un sistema de diques que dura ya 40 años dejaron la segunda peor inundación del siglo.

Los daños en el patrimonio artístico de la ciudad de 1966 no se repitieron: los venecianos toman ya grandes precauciones en estas épocas. Pero este miércoles por la mañana, en medio de un paisaje apocalíptico con vaporetos y lanchas sobre la acera, podían verse todavía los efectos en la vida de la gente.

El primer ministro, Giuseppe Conte, ha llegado a la ciudad por la tarde y ha asegurado que tomará medidas. “Hay una petición del gobernador Zaia para declarar el estado de emergencia y no veo razones para negarlo. Prepararemos los primeros fondos para la participación del Gobierno en esta emergencia”, ha dicho.

Y la ministra de Infraestructuras y Transportes, Paola de Micheli, ha anunciado que se convocará un comité para tomar decisiones de largo recorrido en Venecia. “Haremos un gran proyecto para Venecia”.

Los vecinos ya no creen en las promesas políticas. Marco Gazzetta achicaba agua en su negocio de máscaras junto a la plaza Rialto. Cuando fue a abrir por la mañana sabía que encontraría todo el género flotando. “La app nos dio otro resultado.

Nos fuimos a casa pensando que no superaría los 140 centímetros”, protestaba. Katia, en un negocio de bisutería, les excusaba. “No es culpa suya, el viento lo cambió todo. No sé cómo se puede prevenir algo así”. El recuerdo de la terrible inundación del 4 de noviembre de 1966 comenzó a materializarse a las 21.00.

A esa hora, un viento superior al previsto se levantó, empujando con fuerza el agua del Adriático a la laguna de Venecia. El Centro de Previsión de las Mareas de Venecia no acertó con la previsión. A las 22.40 la marea era de 180 centímetros y a las 23.00 alcanzaba ya los 187.

Un técnico de dicho organismo asegura a este periódico que “se formó un pequeño ciclón sobre Venecia, con vientos de hasta 120 kilómetros por hora que empeoraron la situación”. “Es algo muy anómalo y puede estar relacionado con el cambio climático”, apunta.

Javier Jordà, científico del Instituto Español de Oceanografía en Baleares y autor de una investigación que muestra cómo la subida del nivel del mar haría aumentar la frecuencia de inundaciones en Venecia a final de siglo, coincide y vincula lo que está ocurriendo al calentamiento: “Lo que antes pasaba una vez, se convertirá en norma.

Hay que tener en cuenta que al incremento del nivel del mar se suma que la ciudad se está hundiendo, lo que hace que el efecto de la subida del agua se multiplique”.

amanecerweb

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